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Full text of "Poesías - Bertolt Brecht - Traducción: José María Valverde"

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BERTOLT BRECHT 

POESÍAS 

Selección y traducción de José María Valverde 


1973 




BERTOLT BRECHT 

POESÍAS 




BERTOLT BRECHT 


POESÍAS 


Selección y traducción de José María Valverde 


1973 



Bertolt Brecht - Poesías 

Colección de poesías de Bertolt Brecht traducidas del alemán por José María Valverde, 
autor asimismo de la selección y del índice analítico (1973) 

Primera edición. 2017. Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental 
17 cm x 24 cm, 208 páginas 

ISBN: 978-9974-1-1003-8 


Coordinación general y supervisión de la edición: Julio Battistoni 

Advertencia preliminar: Creative Commons Uruguay 
Prólogo: Alejandro Gortázar 

Ilustración de la carátula: Autorretrato de Bertolt Brecht 

Digitalización: Rodrigo Barbano 

Corrección, diseño gráfico y armado: Lucía Fabbri 

La portadilla de la página 21 reproduce la carátula del manuscrito de José María Valverde. 



La obra original en alemán de Bertolt Brecht, así como la traducción de José 
María Valverde se encuentran en dominio público. 


PUBLIC 

DOMAIN 


El diseño de la carátula, la advertencia preliminar y el prólogo se liberan al 
dominio público bajo los términos de la herramienta CCO, disponibles en: 
https://creativecommons.org/ publicdomain/ zero/1.0/ deed.es 


Este libro se publica con el apoyo de las siguientes instituciones: 



casa bertolt brecht el galpón 



INDICE GENERAL 


Advertencia preliminar 7 

Prólogo 9 

Bertolt Brecht - Poesías 21 

Prefacio 23 

Poesías juveniles (1914-1 926) 25 

Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín (1926-1933) 43 

Exilio en el Báltico (1933-1941) 93 

California (1941-1 947) 155 

Berlín-Este (1948-1956) 173 

Índice analítico del traductor 1 99 


I 5 




ADVERTENCIA PRELIMINAR 



8 I Bertolt Brecht - Poesías 



A fines de 2015 Creative Commons Uruguay (CC) tomó contacto con un valioso 
texto jamás publicado: la versión en español de más de cien poesías de Bertolt Brecht 
—muchas de ellas inéditas— seleccionadas y traducidas por José María Valverde en 
1973. Como se apreciará, el valor del trabajo está no solo en la traducción, sino tam- 
bién en la propia selección, cuyo objetivo es acompañar la peripecia vital del drama- 
turgo y poeta alemán. 

Valverde obsequió el manuscrito a un amigo muy cercano, pues en su momento 
no pudo llegar a un acuerdo con los herederos de Brecht para publicarlo. Muchos 
años después este amigo, quien sentía que debía compartir la maravilla que tenía entre 
las manos, comentó su desasosiego a alguno de sus conocidos y de esta forma llegó 
la consulta a CC acerca del estatus jurídico del texto con respecto a las restricciones 
legales que pudieran pesar sobre su digitalización, edición y puesta a disposición de los 
lectores por todos los medios posibles. En otras palabras, se hacía necesario un análisis 
de los derechos de propiedad intelectual tanto del poeta como del traductor, o, en su 
defecto, los de sus respectivos herederos. 

La ley sobre derechos de autor que rige en Uruguay, aprobada en 1937, contiene 
importantes restricciones a la circulación y el acceso ciudadano a las obras culturales y 
carece de excepciones para la educación, las bibliotecas, las obras huérfanas, el derecho 
a la cita y la parodia (entre muchas otras excepciones que serían necesarias para un 
correcto equilibrio entre el derecho del autor a la propiedad intelectual y el derecho 
ciudadano de acceso a la cultura) . No obstante, una de las pocas excepciones que con- 
tiene es la que se activa en este caso y es la que afortunadamente hace posible publicar 
esta valiosa obra. Esta fue, en efecto, la interpretación de los miembros del equipo de 
Creative Commons Uruguay: 

Según la Ley n° 9.739 del 17 de diciembre de 1937: 

1) La obra de Brecht ingresa al dominio público el I o de enero de 2007 
al cumplirse cincuenta años del fallecimiento de dicho autor, hecho que 
sucede en el año 1956 (artículo 14, inciso 1 y artículo 17, inciso 3). 

2) La obra inédita de Valverde también se encuentra en dominio público 
desde el I o de enero de 2007, porque nuestra Ley prevé que si una obra «no 
fuere publicada, representada, ejecutada o exhibida dentro de los diez años a 
contar de la fecha del fallecimiento del autor, caerá en el dominio público» 

(art. 14, inc. 5). Valverde fallece en el año 1996, siendo sus herederos mayo- 
res de edad al momento del fallecimiento (art. 14, inc. 6 y art. 17, inc. 3). 

Por encontrarse tanto la obra original como su traducción (inédita) en 
dominio público, es posible publicar y difundir libremente esta valiosa selec- 
ción haciéndola accesible al público. 


* En el año 2015 se presentó un proyecto de reforma de la ley de derecho de autor que contempla algu- 
nas otras excepciones; de aprobarse, mejorarían dicho equilibrio. 


Advertencia preliminar | 9 



Asimismo, el equipo de Creative Commons sugirió confirmar su interpretación 
consultando al Consejo de Derechos de Autor (CDA), organismo dependiente del 
Ministerio de Educación y Cultura que tiene entre sus cometidos administrar y custo- 
diar los bienes literarios y artísticos incorporados al dominio público. La opinión del 
CDA coincidió plenamente con el punto de vista de Creative Commons. 

Valverde hace referencia a esta traducción y a los obstáculos que no le habían per- 
mitido publicarla en una conferencia acerca de su experiencia como traductor, brinda- 
da en la Universidad de Barcelona en mayo de 1 982: 

[...] También hice otras cosas en esta época, por ejemplo una traducción de 
Brecht que todavía no be publicado por dificultades de copyright. Esto me 
obligó a saltar de Rilke a Brecht —un salto mortal— mientras revisaba mi 
Hólderlin por otro lado. Brecht es el cinismo total, la brutalidad, y, al mismo, 
tiempo el coloquialismo. Algunas veces hay canciones que he traducido en 
metro, con posibilidad de ser cantadas: así, una que se conserva en disco, in- 
terpretada por el propio Brecht y que he traducido siguiendo su música —de 
Kurt Weill, en La ópera de tres centavos— ...pero no la voy a cantar ahora. 

El lenguaje de Brecht no tiene nada que ver con el de Hólderlin, ni con 
el de Goethe, ni con el de Rilke: incluso, uno de los temas de Brecht es el 
ataque a Goethe. Esa cancioncilla a que aludo, que se llama «Canción de la 
insuficiencia del esfuerzo humano», es, evidentemente, un ataque mordaz 
contra el final del Fausto, cuando los ángeles se llevan al cielo al protagonista 
diciendo «al que se esfuerza lo podemos salvar». En la canción, en cam- 
bio, dice que por mucho que se esfuerce el hombre, no conseguirá salvarse, 
porque el hombre, aunque sea pillo y sinvergüenza, nunca lo es bastante para 
este mundo.!...] 

Irónicamente, las restricciones de copyright existentes en España y Alemania le im- 
pidieron a Valverde publicar su manuscrito en 1973, y la fortuna y la casualidad devi- 
nieron en que esta obra vea la luz hoy, más de cuarenta años después, en el otro lado 
del mundo, gracias a una inusual cláusula incorporada por los legisladores uruguayos 
en 1937 y que casi con seguridad no se había aplicado nunca hasta este momento. 

Creative Commons Uruguay 


José María Valverde. (1998). Obras Completas, Volumen 1, Poesía, Madrid: Editorial Trotta, 78. 


10 I Bertolt Brecht - Poesías 



PRÓLOGO 


Alejandro Gortázar 



12 | Bertolt Brecht - Poesías 



Un puente a la poesía de Bertolt Brecht 


Voy a comenzar describiendo un ejercicio que hice en la biblioteca de mi casa, des- 
pués de conocer algunos datos sobre José María Valverde. Fue un importante traduc- 
tor al español de autores de la talla de Shakespeare, Dickens, Joyce, Melville, Conan 
Doyle, Goethe, Schiller, Rilke, Novalis, Heidegger, Holderlin, entre otros. El ejercicio 
consistió, entonces, en tomar un libro de alguno de esos autores y buscar el dato del 
traductor. En mi caso, después de revisar varios libros, encontré una edición del Ulises 
de James Joyce, publicada por Debolsillo (del catálogo de Lumen) en 2004, que anun- 
cia en la tapa la traducción de Valverde. Además encontré el tomo I de las Obras de 
Johann Wolfgang Goethe con traducciones de Valverde y Justo Molina, publicadas por 
Planeta en la colección Clásicos (dirigida por Valverde, José Manuel Blecua y Martín de 
Riquer) en setiembre de 1963. 

En su tesis de doctorado, dedicada a la biografía intelectual de Valverde y al análisis 
de su obra, Tirso Bañeza elige la máxima «Nulla easthetica sine ethica» («No hay estética sin 
ética»). Fue poeta —con varios títulos, luego de su primer libro Hombre de Dios. Salmos, 
elegías y oraciones (1945)— y catedrático de estética en la Universidad de Barcelona entre 
1956 y 1965, cargo al que renunció en solidaridad con los docentes Enrique Tierno 
Galván, José Luis Aranguren y Agustín García Calvo, expulsados de la Universidad 
de Madrid por la dictadura de Franco. En una postal enviada al profesor Aranguren, 
Valverde utilizó la frase «Nulla easthetica sine ethica» y agregó «Ergo: apaga y vámonos». 

A partir de 1967 inició su exilio voluntario, que lo llevó durante diez años a Es- 
tados Unidos (Universidad de Virginia) y luego a Canadá (Universidad de Trent). De 
regreso a Barcelona en 1977 y hasta su muerte en 1996, según Bañeza, el activismo y 
el compromiso político de Valverde se desarrollan fundamentalmente «en asociaciones 
y organizaciones que luchan a favor de los pueblos del Tercer Mundo, en contra del 
imperialismo, contra el capitalismo [...] siempre de izquierda» (Bañeza, 456-457). 

Su compromiso político se explica por sus opciones ideológicas pero también, 
y sobre todo, por sus opciones religiosas. En el poema «Agradecimiento a Cuba», 
publicado a fines de los años sesenta y recogido en su libro Ser de palabras (1976), 
Valverde decía: 

Debo decirlo: yo no lo vi claro 
por algún tiempo. Había muchas nieblas 
occidentales, y aún más, el temor 
a que cambiara el mundo en que ya había 
armado mi modesto agujerito; 

[...] 


Prólogo | 13 



Y pienso: Por lo menos, ya lo veo 

de frente, y firmo así esta enorme deuda 

aunque nunca la pague; y hasta acaso, 

además de políticas y cuentas, 

yo, marginal, desanimado y triste, 

de ellos puedo aprender algo que habríamos 

de hacer los que decimos ser cristianos. 

Así de juntos pensaba el poeta su compromiso con la fe cristiana y sus conviccio- 
nes políticas. 


H ago esta breve introducción a la vida y a la obra de Valverde porque me parece que 
es un marco importante para entender su trabajo como traductor —y el trabajo de los 
traductores en general—, que implica siempre la toma de decisiones éticas y estéticas. 
En ese sentido, traducir la poesía de Bertolt Brecht es especialmente significativo: elige 
hacerlo en el contexto de los años sesenta —Valverde toma la poesía completa del autor 
publicada por la editorial Suhrkamp en nueve tomos, entre 1960 y 1965—, en el marco 
de la Guerra Fría —Brecht vivió en la Alemania comunista luego de su exilio y recibió 
en 1 954 el Premio Stalin de la Paz—, de sus propias luchas políticas en España y de su 
apoyo a las causas latinoamericanas. 

Para quienes no conocemos el alemán, el trabajo del traductor es fundamental 
porque construye un puente, es un mediador imprescindible (claro que se aplica por 
igual al pasaje de cualquier otro idioma al español y también para el otro lado). Por 
eso empiezo este prólogo por Valverde, para señalar la importancia de quien cons- 
truyó el pasaje. 

Esta antología fue terminada en 1973 y permaneció inédita hasta hoy. Tiene 
apenas unos años más que la antología Poemas y canciones, publicada por la editorial 
Alianza en 1968 con las versiones del poeta Jesús López Pacheco y de Vicente Ro- 
mano, con la participación del poeta José María Carandell. Es posible que Valverde 
conociera esta antología al elaborar la suya y de ahí derive cierta complementariedad 
entre ambas. Apenas unos pocos poemas se repiten. Las dos siguen un criterio bio- 
gráfico, aunque la de Valverde recoge poemas de la juventud publicados, en prensa o 
inéditos, anteriores a Breviario doméstico (1926), que es el libro por el que empieza la 
antología de López y Romano. 

Finalmente es importante señalar otra importante decisión de Valverde; más de 
la mitad de los textos traducidos (poco más de setenta) estaban inéditos en español 
en 1973. 


* En Bañeza, p. 406. 


14 | Bertolt Brecht - Poesías 



El poeta Bertolt Brecht: ironía y compromiso político 


En el fragmento de la conferencia de 1982, citado en la advertencia preliminar de 
Creative Commons Uruguay, se puede ver el laboratorio del traductor, su valoración 
crítica de la poesía de Brecht y el esfuerzo creativo (también del poeta) por mantener 
la métrica de las canciones, traduciendo incluso en paralelo a la escucha del disco. 
Pero me interesa destacar algunos elementos críticos fundamentales: el primero es 
«el salto mortal» que menciona al pasar de la poesía de Rilke a Brecht, es decir, el 
rechazo de este último al romanticismo y al neo-romanticismo que imperaba en la li- 
teratura alemana de su tiempo: «El lenguaje de Brecht no tiene nada que ver con el de 
Hólderlin, ni con el de Goethe, ni con el de Rilke: incluso, uno de los temas de Brecht 
es el ataque a Goethe». La obra de Brecht estará al lado de las vanguardias en los años 
veinte (especialmente en relación a los expresionistas), compartirá la ruptura con el 
pasado nacional y el rechazo a la cultura burguesa, y también las experimentaciones 
en el teatro, que años después lo llevarán a formular su teoría del distanciamiento, 
nutrida también por el teatro No japonés. En su poesía, según Valverde, se expresará 
en «el cinismo total, la brutalidad, y al mismo tiempo el coloquialismo». 

El crítico y biógrafo de Brecht Frederic Ewen señala algunos elementos de sus 
primeros poemas entre 1918 y 1926: «El anarquista, el nihilista y el cínico, el aliena- 
do, los perdedores, todos hablan a través suyo. El es el emblema de lo transitorio y lo 
perdido» (Ewen, p. 56). Es lo que, por ejemplo, puede leerse en el poema «Conside- 
raciones políticas»: 

Lo pienso en frío: seguid tocando, seguid paseando en barca. 

Escupo, sí, pero, aparte de eso, a mí qué me importa. 

Desde hace unos años, ya no hago más que mirarlo así. 

Veo muy claramente a dónde vamos a parar. 

El poeta denuncia la frivolidad de pasear en barco cuando se está «entrampado 
hasta el cuello», cuando ya se percibe la destrucción de ese mundo de paseos en barca y 
canciones con armónica. Brecht escribe este poema hacia 1 922, en el período de entre- 
guerras, y el poeta afirma ver hacia dónde vamos —hacia el final de la civilización— y para 
ello recurre, en la última estrofa, a un paralelo con la caída de los asirios y los babilonios. 

Pero en uno de los textos en que mejor se expresa esta etapa de Brecht es en «La 
leyenda del soldado muerto», publicado en el Breviario doméstico. Todo el desprecio por 
el nacionalismo y la guerra se manifiesta aquí con una ironía feroz, de la que nadie 
se salva: el Emperador, los militares, los médicos, las mujeres, los curas o pastores (lo 
mismo da), los músicos, los buenos señores de frac, el pueblo, todos cómplices de un 
patriotismo ciego: 


Prólogo | 15 



Le sacaron así con el chinchín, 
carretera adelante en procesión, 
y el soldado avanzaba tambaleante 
como copo de nieve en un ciclón. 

(...) 

Con el chinchín alegre, 

mujer y perro y cura, adiós, adiós. 

Y por en medio iba el soldado muerto 
tan borracho como un barril de alcohol. 

Y al pasar por en medio de los pueblos 
ocurría que así nadie le vio: 

tantos iban de un lado para otro 
con chinchín y pompón. 

El ataque a la «muerte del héroe» que el soldado aprendió —ese morir por nada, 
para que la sociedad se regodee en su patriotismo— hizo de Brecht una persona no 
grata para el nacional-socialismo y especialmente para su líder. En el poema «¿No 
veis que sois demasiados?» (1934), Hitler será bautizado como «el Pintor de Brocha 
Gorda», quien prometió trabajo y los preparó para la guerra: 

En la guerra 
tendrán empleo. 

Después de la guerra 
ya no estarán ahí. 


EA uso de la canción popular, las baladas y otras formas, es otro elemento constante 
no solamente en la poesía de Brecht, sino también en su teatro. Tanto es así que mu- 
chas de las canciones de obras como La ópera de tres centavos aparecen frecuentemente 
en las antologías y selecciones de su poesía. Precisamente, en una reseña para una 
edición norteamericana de 1 948, Hannah Arendt señala que la balada es una «tradi- 
ción folklórica de gran tristeza e infeliz final» que sintoniza muy bien con el estado 
de ánimo brechtiano, al que el poeta le incorpora una «nota social» (Arendt, p, 309). 
Para Arendt la elección de la balada permitió a Brecht dar cuenta de los seres huma- 
nos ignorados por la historia, que permanecen en las sombras o en el olvido (Arendt, 
p. 311). Como sostiene Walter Benjamín, la poesía de Brecht no solamente no tiene 
nada de arcaica, sino que «desafía aquello que hoy tiene reconocida autoridad» (Ben- 
jamín, p. 34), y, en tal sentido, su uso de la balada no sería la recuperación de una 
reliquia del folklore, sino una forma de conectar con lo popular. 

En el poema «Del pobre B.B.» Brecht no solamente utiliza la «medida tradicional 
de la balada» en pos de una expresión simple y hasta ingenua (Ewen, p. 57); también 


16 I Bertolt Brecht - Poesías 



vuelve todo su humor y cinismo sobre sí mismo: 

Soy simpático con la gente. Me pongo 

un sombrero duro, siguiendo su costumbre. 

Digo: Son unos animales de hedor muy especial. 

Y digo: No importa, yo también lo soy. 

Otra vez, como en sus poemas juveniles posteriores a la Primera Guerra Mundial, 
Brecht deja caer todo a su alrededor, incluso a sí mismo. Benjamín ve en este poema 
lo que vendrá después en la obra de Brecht: su transición de una poesía asocial a una 
social, que comienza a expresarse en Poemas de Svendborg (1939), publicado en su exilio 
en Dinamarca. Dice Benjamín: «El que ha comenzado dejándose caer a sí mismo estará 
en la mejor posición con respecto a su causa», que será la lucha de clases (Benjamín, 
p. 49). Pero Benjamín aclara que no se trata de una «conversión»; afirma: «No se que- 
ma lo que antes se había venerado» (Benjamín, p. 35), por lo que algunos elementos 
de la poesía de Brecht se mantienen en sus poemas del exilio. 

El rechazo a la cultura burguesa, la crítica a la guerra, al nacionalismo, la ironía 
hacia los demás y hacia sí mismo siguen operando en sus poemas. En «La quema de 
libros», un poeta perseguido advierte que el régimen no está quemando sus libros y 
escribe una carta a los gobernantes para que lo hagan: 

¡Quemadme! [...] 

¡No me hagáis esto! 

¡No me dejéis atrás! 

¿No he dicho siempre la verdad en mis libros? 

Pero las preocupaciones cambian, aparecen en el horizonte del poeta los trabaja- 
dores. En el poema «Preguntas de un trabajador que lee», distintos momentos de la 
humanidad son cuestionados en busca del pueblo silenciado por la historia: 

El joven Alejandro conquistó la India. 

¿Él solo? 

César derrotó a los galos. 

¿No llevaba consigo por lo menos un cocinero? 

Felipe de España lloró cuando su Armada 

fue vencida. ¿No lloró nadie más que él? 

El coloquialismo al que hacía referencia Valverde, que le da aparente simpleza a lo 
dicho, no le quita profundidad a las preguntas formuladas en un tono irónico, a los 
silencios incómodos: 

Cada diez años, un gran hombre. 

¿Quién pagaba los gastos? 


Prólogo | 17 



Tantas informaciones. 

Tantas preguntas. 

Resuenan aquí las tesis de filosofía de la historia de Benjamín, sobre todo las que 
se vinculan a la historia escrita por los vencedores, elaboradas casi al mismo tiempo 
que sus comentarios sobre la poesía de Brecht, y también en el exilio. 


Dos poemas articulan la experiencia del exilio con el nuevo tono que asume la poesía 
de Brecht: «Perseguido por buenos motivos» y «A la posteridad». En el primero el 
poeta explica cómo traicionó a los de su clase y cómo desobedeció los dispositivos 
de las «costumbres de recibir servicio» y «el arte de mandar». Se describe a sí mis- 
mo como un traidor que traduce el latín «de sus clérigos sobornados» a las palabras 
corrientes para mostrar su falsedad. El poeta se pone al lado de «los robados» y es 
perseguido: 

[...] Entonces 

enviaron tras de mí una orden de detención 
que me acusa de bajos designios, esto es, 
los designios de los de abajo. 

Adonde llega estoy así marcado a fuego 

ante todos los que poseen, pero los desposeídos 

leen la orden de detención 

y me dan refugio donde esconderme. «A ti», oigo decir entonces, 

«te han perseguido 
por buenos motivos». 

Había una política en los poemas juveniles de Brecht contra la guerra y el chovi- 
nismo, pero en sus poemas del exilio esa política adopta un tono social, como sostiene 
Benjamín, una decidida opción por «los de abajo». Y una explicación se puede encon- 
trar en «A la posteridad» cuando el poeta, rechazando toda autoridad del pasado, se 
aparta del buen juicio: 

En antiguos libros está qué es tener buen juicio: 

apartarse de la discordia del mundo y pasar 

sin temores la breve vida, 

salir también adelante sin hacer violencia, 

pagar el mal con bien, 

no realizar los deseos, sino olvidarlos: 

eso se llama tener buen juicio. 

Nada de eso puedo hacer yo: 

¡verdaderamente, vivo en tiempos sombríos! 


18 I Bertolt Brecht - Poesías 



Los hechos en Alemania, que lo llevaron al exilio, y la inminencia de la Segunda 
Guerra Mundial alejaron al poeta del «buen juicio» y lo obligaron a tomar partido. 
Los dos poemas de Svendborg se articulan para explicar el cambio de voz en la poesía 
de Brecht. Pronto deberá abandonar Dinamarca ante la invasión alemana en 1940, 
pasará por Suecia y Finlandia, hasta que se instala en Estados Unidos (California) 
entre 1941 y 1948. Ese año, luego de ser interrogado por el Comité de Actividades 
Antiestadounidenses, regresa a la Alemania dividida y se instala en la zona comunista. 

Durante el período americano hizo circular sus Poesías en el exilio (1944), en una 
edición fotocopiada y privada. El libro no abandona el tono político de los poemas 
de Dinamarca; un ejemplo claro es el texto «Se examinará la literatura», en el que se 
plantea la oposición entre los escritores «sentados en las sillas de oro» y los que «se 
sentaron en el santo suelo», y en el que otra vez se exalta a los escritores «rodeados de 
los de abajo y de los que luchaban». 


La vida en Berlín Este, su rechazo a algunas prácticas de la cultura oficial y el fin 
del exilio aplacaron esta retórica para dar lugar a una poesía muy influida por los 
antiguos poetas chinos y japoneses: condensación, simplicidad. «Sus poemas estaban 
cincelados con precisión», afirma Ewen, que ubica este cambio ya en la poesía del 
exilio (Ewen, p. 269). 

En la selección de Valverde este nuevo tono parece intensificarse en los poemas 
de sus últimos años. Pero aun en esa poesía breve, concisa, siguen resonando las notas 
sociales y políticas, como en «Una nueva casa», escrito hacia 1949: 

De vuelta al cabo de quince años de exilio 
me he alojado en una hermosa casa. 

Mis máscaras japonesas y el mural chino con El Hombre Que Duda 

los he colgado aquí. El circular entre escombros 

todos los días me recuerda qué privilegios 

me han obtenido esta casa. Espero 

que esto no me haga tomar con paciencia los agujeros 

en que viven tantos millares. Todavía, 

en el armario de los manuscritos, sigue estando 

mi baúl. 

El poeta no ignora sus privilegios, ni la situación de los de abajo que todavía viven 
en «agujeros». Los últimos versos hacen referencia al poema «1940»: el baúl que porta 
sus manuscritos contiene también la experiencia del exilio en Finlandia, la memoria de 
la guerra, la lucha contra el enemigo de clase. 


Prólogo | 19 



El último poema con el que Valverde termina su selección es un texto que conden- 
sa la dimensión política y colectiva de su obra, el escepticismo, el humor ácido frente 
a la inminencia de la muerte, y también algo de ternura: 

No necesito lápida, pero 
si la necesitáis para mí, 
querría que en ella dijera: 

«Hizo propuestas. Nosotros 
las aceptamos». 

Con tal inscripción, todos 
recibiríamos honor. 


Bibliografía consultada 


Arendt, Hannah. (1948). «Beyond Personal Frustration: The Poetry of Bertolt 
Brecht». The Kenyon Revie w vol. 10, N° 2 (Spring, 1948). 304-312. 

BaÑEZA DOMÍNGUEZ, Tirso. (2009). «No hay estética sin ética» o ¡a biografía intelectual de José 
María Valverde Pacheco. Salamanca: Universidad de Salamanca. 

Benjamín, Walter. (1966). «Comentarios sobre poemas de Brecht». Brecht. Ensayos y 
conversaciones. Montevideo: Arca. Traducción de Mercedes Rein. 34-65. 

Ewen, Frederic. (2008 [1967]). Bertolt Brecht. Su vida, su obra, su época. Buenos Aires: 
Adriana Hidalgo. 

Giralt I Esteve, Olga. (2006). Inventan del Fons FP. Subsérie Josép M. Valverde de la Biblio- 
teca del Pavelló de la República de la Universitat de Barcelona. Barcelona: Universidad de 
Barcelona. 

Rein, Mercedes. (1998). Brecht y la ópera de dos centavos: el hombre, el teatro, la poesía. Monte- 
video: Fundación Teatro Victoria. 

WlZlSLA, Erdmut. (2007 [2004]). Benjamín y Brecht. Buenos Aires: Paidós. 


20 I Bertolt Brecht - Poesías 



BGXJoLT B-RECHT 

P 0 £- s(as 


Selección y traducción de 
José María Valverde 



Bertolt Breche, autorretrato 

4<?73 


Carátula del manuscrito de José Marta Valverde 



Estas poesías de Bertolt Brecht están elegidas y ordenadas de manera que forman, 
casi, una autobiografía suya. Poesía y verdad: así se habría podido titular esta colección 
—siguiendo también la tendencia brechtiana a ironizar contra Goethe—, a no ser por 
el peligro de que el público creyera que debajo de tal título iba a encontrar un ensayo 
teórico en vez de un volumen de versos. 

La selección se ha basado en la obra poética total de Brecht, Gedichte, en nueve 
volúmenes (Suhrkamp, 1960-1965). Sorprendentemente, más de la mitad de esa obra 
poética no había aparecido ni en las colecciones de versos ni en las obras teatrales 
publicadas antes; en bastantes casos no se había impreso en ninguna forma. Y ahora 
la imagen del poeta, en esa edición total, resulta más rica que la que él mismo había 
compuesto con sus libros de poesías. Esos libros, en efecto, respondían a muy peculiares 
criterios de construcción —un tanto dramáticos y muy impersonalizadores— , dejando 
fuera ciertos acentos y aspectos que, como se puede entrever aquí, dan más jugosa 
humanidad a la voz de Bertolt Brecht. (También la colección postuma Elegías de Buckow, 
1964, se revela un tanto parcial y deformada si se enmarca dentro de la totalidad de 
los manuscritos poéticos de esa última época brechtiana). 

La poesía de Brecht es tan transparente en su lenguaje (salvo en el transitorio 
manierismo de gran parte del Breviario doméstico ) que habría sido superfluo anteponer un 
prólogo crítico o biográfico a esta colección. Al final, en forma de índice, se ofrece la 
fecha de cada poesía, a veces aproximada o hipotética; su colocación en la mencionada 
edición Suhrkamp —el número romano indica el tomo, y el arábigo, la página—; y, a 
veces, alguna noticia sobre alusiones en el texto. Probablemente, la única información 
que el lector necesita por adelantado, aparte de las fechas vitales de Brecht (1898- 
1956), es que «El Pintor de Brocha Gorda» —o «El Pintor de Paredes» también se 
podría haber traducido— era Hitler, de cuyas pretensiones artísticas se burló Brecht en 
cierto poema así titulado. 

Las poesías que en el original tienen metro y rima están casi siempre traducidas en 
versión métrica, pero perdiendo la rima —en un par de casos, sin embargo, se ha usado 
rima asonante en lugar de la rima consonante del original— . Los expertos observarán 
que el texto de algunas canciones dramáticas, en la edición aquí usada, discrepa del 
texto popularizado en las versiones escénicas. 

Quiero hacer constar mi agradecimiento a Justo Molina (Universidad de Basilea) 
por su autorizada asesoría en no pocos puntos en que mis borradores me resultaban 
problemáticos. Es muy probable, sin embargo, que en otros puntos hayan quedado 
errores y defectos, de los que asumo plena responsabilidad . 

JMV 


Nota de la correctora. El manuscrito de J M Valverde revela un trabajo meditado y cuidadoso, que 
incluye indicaciones tipográficas y de diagramación. Todas ellas fueron respetadas, así como la ortografía 
vigente en su época. Se corrigieron, sin embargo, algunas inconsistencias y pequeños errores seguramente 
inadvertidos por el autor. 


Prefacio 23 




POESÍAS JUVENILES 


(1914-1926) 




26 I Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



LEYENDA MODERNA 

[1914] 


Cuando sopló el atardecer sobre el campo de batalla 
los enemigos habían caído. 

Resonando, los hilos del telégrafo 
transmitieron la noticia. 

Entonces surgió en un extremo del mundo 
un aullido que se rompió en la bóveda del cielo; 
un clamor, que brotó de bocas furiosas 
y subió al cielo, ebrio de locura. 

Mil labios palidecieron de maldecir, 

mil manos se cerraron furiosas en puños de odio. 

Y en el otro extremo del mundo 

un clamor de alegría se rompió en la bóveda del cielo, 
un júbilo, un delirio, una furia de placer, 
un respirar libre, un ensanchar el pecho. 

Mil labios se removieron en la vieja oración, 
mil manos se juntaron, piadosas e insistentes. 

En la noche, hasta muy tarde, 
los hilos del telégrafo cantaron 

sobre los muertos que quedaban en el campo de batalla. 
Ved, se hizo la calma entre amigos y enemigos. 

Sólo las madres lloraban 
en este lado... y en el otro. 


Poesías juveniles | 27 



[NUNCA TE HE QUERIDO TANTO] 


Nunca te he querido tanto, ma soeur } 

como cuando me alejé de ti en aquel rojo atardecer. 

El bosque me engulló, el bosque azul, ma soeur } 

sobre el que siempre estaban ya las pálidas estrellas al Oeste. 

No me reía ni un poquito ni nada, ma soeur } 
al avanzar jugando hacia el oscuro destino; 
mientras que ya los rostros detrás de mí 
palidecían despacio en el ocaso del bosque azul. 

Todo era hermoso en ese ocaso único, ma soeur, 
como nunca lo había sido y nunca lo sería; 
la verdad es que ya sólo me quedaban las grandes aves 
que al anochecer andan con hambre por el cielo oscuro. 


28 I Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



[NOTABLE] 


Es notable, sin embargo, cómo hasta los más graneles pasan 
y no queda más que polvo. ¡Como la hierba! 

(Y es raro que haya algo tan espantoso e inexplicado como esto). 

En Altótting, por ejemplo, se ve aTilly, el mariscal católico, en su ataúd, 
sólo por dos marcos de entrada para adultos, embalsamado bajo cristal 
(encima dice «No tocar aTilly»), 

Y el del castillo me dijo, allí delante del ataúd, 
y no tenía motivos para engañarme, 
y sin duda era verdad: 

Hace pocos años el señor general todavía tenía pelo. 

Cosas así le vuelven a dar a uno siempre, sencillamente, una punzada. 


Poesías juveniles | 29 



A MI MADRE 


Cuando se acabó, la dejaron en tierra 

a criar flores; las mariposas pasan revoloteando sobre ella... 
Ella, leve, apenas oprimió la tierra. 

¡Cuánto dolor hizo falta para que se hiciera tan leve! 


30 I Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



EPÍSTOLA SOBRE EL SUICIDIO 


Matarse uno mismo 
es un asunto trivial. 

Se puede charlar de eso con la lavandera. 

Discutir con un amigo los pros y los contras. 

Un convencido patetismo, que emocione, 
debería evitarse. 

Aunque tampoco es preciso que esto sea dogma en absoluto. 

Pero me parece mejor 

un poco de trampa, como de costumbre: 

Que ya está uno harto de mudarse de ropa; o mejor aún: 
Que la mujer le ha sido infiel a uno 
(esto convence a los que se admiran de tales cosas 
y no es demasiado grandioso). 

En todo caso 
no debería parecer 
que uno se ha dado 
demasiada importancia. 


Poesías juveniles | 31 



NACIDO DESPUÉS 


Lo confieso: yo 
no tengo esperanza. 

Los ciegos hablan de una salida. 
Yo veo. 

Cuando se agotan los errores, 
queda, como última compañía, 
sentada frente a nosotros, la Nada. 


32 | Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



CUANDO SE ELEVÓ AMARGA QUEJA CONTRA LA INHOSPITALIDAD 


Estoy completamente convencido de que mañana hará buen tiempo, 
de que después de la lluvia sale el sol, 
de que mi vecino ama a su hija 
y mi enemigo es un mal hombre. 

También, sobre que a mí me va mejor que a casi todo el mundo, 
no tengo dudas. 

Tampoco se me ha oído decir nunca 
que antes fueran mejor las cosas, 
que la raza degenere 

o que no haya mujeres que se contenten con un hombre. 

En todo eso 

soy más magnánimo, más crédulo, más cortés que los descontentos. 
Pues todo eso 

me parece que demuestra poco. 


Poesías juveniles | 33 



EPÍSTOLA 


Puede llegar alguien de Ulm y matarme. 

Entonces palidece un día en el aire, 

el temblor de unas briznas de hierba que observé en otro tiempo 
se detiene ahora al fin. 

Un hombre que era amigo mío y murió 
ya no tiene a nadie que sepa cómo era. 

Mi humo de tabaco, 

que ha subido mientras tanto a través de millones de cielos, 
pierde su fe en Dios 
y sigue subiendo. 


34 I Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



CONSIDERACIONES POLÍTICAS 


En el estanque municipal pasean en barca, horas y horas; 
lo veo con verdadero asco, ni más ni menos. 

¡Pasear en barca cuando se está entrampado hasta el cuello, 
en tal estado de cosas, que se tolera esto siquiera! 

No hago más que fumar y observarlo, simplemente, 
y medito por mi cuenta, medito: ¡así, por las buenas, 
tocan también la armónica en este país, 
tocan la armónica, y el país gime bajo la negra infamia! 

Lo pienso en frío: seguid tocando, seguid paseando en barca. 
Escupo, sí, pero, aparte de eso, a mí qué me importa. 

Desde hace unos años, ya no hago más que mirarlo así. 

Veo muy claramente a dónde vamos a parar. 

Los habitantes de las Oreadas —se lee en De Polo a Polo— 

vivían de lavarse la ropa, sí señor; 

así nada más, sólo para unos pocos años más, 

los asirios y los babilonios paseaban también en barca. 


Poesías juveniles | 35 



[AHORA TODA LA HIERBA...] 


Sí, queridos míos, ahora toda la hierba ha sido devorada 
y se habla por ahí, por los continentes, de que la vida 
ya no merece vivirse. 

Las razas están viejas, ya no se puede esperar nada de ellas, 
el pequeño planeta está roído y movedizo, 

ya desaparece todo y sólo queda de ello un rumor por algún tiempo. 
Somos sólo una pequeña raza tardía de testigos de vista 
y la época se va a llamar 
la Edad de Goma. 


36 I Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



EL ESPANTO DE SER POBRE 


Tacho 

(con un sutil trazo sin amargura) 
a todos los que conozco, yo incluido. 

Por todos ellos, en lo sucesivo 
ya no se me verá 
amargado. 

¡El espanto de ser pobre! 

Muchos afirmaban que lo soportarían, pero 
¡ya se vieron sus caras al cabo de unos años! 
kOlores de retrete y papeles de pared podridos 
derribaron como toros a los hombres de ancho pecho. 
Las verduras aguanosas 

destruyen planes que hacen fuerte a un pueblo. 

Sin agua para el baño, soledad y tabaco, 
no se puede exigir nada. 

La desatención del público 
derrumba el espinazo. 

El pobre 

no está solo. Siempre le miran 
todos su cuarto. Le hacen agujeros 
en el plato. El no sabe a dónde ir. 

El cielo es su techo; la lluvia entra por él. 

La tierra se le sacude de encima. El viento 

no le conoce. La noche le deja hecho un inválido. El día 

le desnuda. Nada es el dinero que uno tenga, pero 

aunque no le salve, al que no tiene dinero 

nada le salva. 


Poesías juveniles | 37 



DE LOS RESTOS DE ÉPOCAS ANTIGUAS 


Todavía sigue, por ejemplo, la luna 
sobre los nuevos edificios, por las noches: 
entre los cacharros de cobre 
es el más inútil. 

Ya cuentan las madres cuentos de animales 

que tiraban de carruajes y se llamaban caballos. 

Verdad es que en los diálogos entre los continentes 

ya no aparecen con su nombre: 

en las grandes antenas nuevas, 

sobre la época antigua 

ya no se sabe nada. 


38 I Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



EL COMUNISTA DE TEATRO 


Con un jacinto en el ojal 
en el Kurfürstendamm 
el adolescente percibe 
el vacío del mundo. 

En el retrete 
le resulta evidente: 
caga en el vacío. 

Cansado del trabajo 
de su padre 
mancha los cafés, 
detrás de los periódicos 
sonríe peligrosamente. 

El es quien 

pisará este mundo como 
una boñiga de vaca. 

Por 3.000 marcos al mes 
está dispuesto 

a poner en escena la miseria de las masas. 
Por 100 marcos al día 
muestra la injusticia del mundo. 


Poesías juveniles | 39 



[NO, SI YO NO DIGO NADA CONTRA ALEJANDRO] 


Tamerlán, oigo decir, se tomó el trabajo de conquistar la tierra. 
Yo no le entiendo: 

con un poco de aguardiente se olvida la tierra. 

No, si yo no digo nada contra Alejandro. 

Lo que pasa es que 
he visto gentes en quienes 
era muy notable, 

sumamente digno de vuestra admiración, 

el que vivieran, 

de un modo o de otro. 

Los grandes hombres segregan demasiado sudor. 

En todo eso veo sólo la prueba 
de que no supieron estar solos 
y fumar 
y beber 
y esas cosas. 

Y deben ser demasiado míseros 
para que les pudiera bastar 
estar junto a una mujer. 


40 I Bertolt Brecht - Poesías (1914-1926) 



CÁNTICO DE ORGE 


Orge me dijo: 

Su lugar preferido en esta tierra no es 
el macizo de hierba en la tumba paterna. 

Orge me lo decía: El lugar preferido 
en esta tierra siempre para él fue su retrete. 

Porque ese es un lugar donde se está contento 
de que arriba haya estrellas y que abajo haya mierda. 

Porque ese es un lugar maravilloso donde, 
al llegar a mayor, uno puede estar solo. 

Un lugar de humildad: porque allí reconoces 
que eres un ser que nunca puede retener nada. 

Ese es un lugar donde, descansando de cuerpo, 
con suavidad enérgica, se hace por uno mismo. 

Es un lugar de sabia discreción donde puedes 
prepararte la panza para otros nuevos gozos. 

Y sin embargo allí reconoces lo que eres: 
eres un tipo que en el retrete... zampa. 


Poesías juveniles | 41 




DEL BREVIARIO DOMÉSTICO 
Y OTRAS POESÍAS DE BERLÍN 



44 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



PALABRAS MATUTINAS AL ÁRBOL VERDEROL 


Verderol, debo pedirle disculpas. 

Esta noche no podía dormir, porque la tormenta hacía tanto ruido. 
Al mirar fuera, noté que usted se balanceaba 
como un mono borracho. (Así lo dije). 

Hoy brilla el amarillo sol en sus ramas desnudas 
y usted todavía se sacude algunas lágrimas, Verderol. 

Pero usted ya sabe lo que vale. 

Usted ha combatido el combate más duro de su vida. 

Unos buitres se interesaban por usted. 

Y ahora lo sé: sólo por su irreductible 
flexibilidad sigue usted aún en pie esta mañana. 

A la vista de su éxito pienso hoy: 

No fue ninguna pequeñez elevarse tan alto 
entre los bloques de viviendas; tan alto, Verderol, 
que la tempestad le pueda alcanzar como esta noche. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 45 



DEL PRÓJIMO 


Cuando un hombre, cumplidos ya los meses 
le sacó fuera, igual que con un mango, 
él gritó fuerte, rojo y desvalido 
y pequeño, al caer de una mujer. 

¡Con lienzos y pañales le aguardaban! 
Saludaron con toques de trompetas. 

Le lavaron con llanto conmovido 
la porquería. (Así, de todos modos). 

Le tomaron cariño desde entonces. 

El es el hijo de ellos, él es su hombre. 

Y cuando él se desnuda, le preparan 

el jalbegue, mezclado con sus lágrimas. 

Y cuando él zampa, están todos alegres, 
y le observan, radiantes, su excremento. 

El observa que se han puesto de luto 

el día que su perro se le ha muerto. 

Le ponen su palabra entre los dientes. 

El la dice también. Ellos la han dicho. 

«La hiena roe el hueso», por ejemplo, 
y la hiena ya está entonces roída. 

Y él da el nombre de cisnes a sus nubes: 
ellos le llaman codicioso y ciego 

y le hacen ver que tiene también dientes 
exactamente iguales que los de ellos. 

Se le meten en medio de sus sueños 
(tienen su habitación donde él reside). 

Le han de sacrificar su última vaca 
(y le observan despacio mientras come). 

Se la salan con lágrimas sinceras 
y no se marchan mientras él la come. 

Y le cuentan los dientes, sonriendo, 
y ante el retrete aguardan, confiados. 


46 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



Y para aproximársele en lo humano 
le encajan una hermana que tenían 
y la rocían bien con citas bíblicas 
de modo que él la pueda así cubrir. 

Y mojándole el miembro con sonrisas 
un descanso agradable le desean. 

E iluminándole con reflectores 
le escuchan a través de los alambres. 

Pues ellos no han de ser ningunos monstruos 
y él tampoco va a ser su buen pastor, 
ponen por él las manos en el fuego 
y lloran cuando pierde fortaleza. 

Y le enseñan después rojos niñitos 

y dicen, cuando él quiere sacudírselos: 
la cosa que la amada le ha ordeñado 
es el fruto que de él sólo quedó. 

El vive bajo el miedo del horror 
de ellos, si le desborda su sentir. 

Pues le quitaron el pellejo, astutos, 
y a la vez le han dejado la camisa. 

Y él en muchas camisas llevó el cuerpo 
furtivamente, por la luz del día. 

Murió al fin. Y la amada le peinó 

en seguida los pelos por la cara. 

Ella siempre yació junto a su cuerpo. 

Ella le hizo saciarse de este mundo. 

Ella observó sus párpados moverse. 

Ella le veló el sueño, y también ella 
su cadena de esclava le afiló 
hincada a fondo entre su blanda carne. 

Y en el lecho de muerte, él, todavía, 
le tradujo sus últimas palabras. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 47 



EL SEÑOR DE LOS PECES 


Ah, no llegaba en tiempos fijos, como 
la luna, pero se iba como ella. 

El preparar su comida barata 
no era nada difícil. 

Y cuando estaba, era, por una tarde, 
uno más entre todos, que pedía 
poco y tenía mucho para todos, 
cercano y a la vez desconocido. 

Si se marchaba, era lo acostumbrado. 

Si venía, quedaban sorprendidos. 

Pero vuelve de nuevo siempre, como 
la luna: una vez más, de buen humor. 

Se sienta, habla como ellos: de sus cosas, 
de qué hacen las mujeres por ahí, 
del precio de las redes, la ganancia 
del pescado y de cómo ahorrar impuestos. 

De fijarse en sus nombres 
no se mostró capaz 
pero de su trabajo cotidiano 
lo supo siempre todo. 

Al hablarles, de paso, de sus cosas, 
también le preguntaban: ¿Y las tuyas? 

Y él volvía los ojos, sonriente, 
y decía inseguro: No las tengo. 

De esta manera, hablando y respondiendo, 
trató siempre con ellos: 
llegaba sin estar nunca invitado 
pero se merecía su comida. 

Un día le preguntará uno de ellos: 

Di, ¿qué es lo que te trae entre nosotros? 

Y él se levantará deprisa, dándose 
cuenta: Ahora han cambiado ya de humor. 


48 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



Cortés, quien nunca tuvo qué ofrecer 
por la puerta saldrá: un sirviente echado. 
Y no quedará de él ni sombra alguna, 
ni un hoyo en el asiento de la silla. 

Sino que dejará que en su lugar 
algún otro demuestre ser más rico. 

La verdad es que nunca impide a nadie 
hablar allí donde él está callado. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 49 



DE LA BENEVOLENCIA DEL MUNDO 


A esta tierra, de viento frío llena, 
llegasteis todos, niños desnuditos. 

Ateridos, sin nada vuestro estabais 
cuando os puso un pañal una mujer. 

Nadie os llamaba, no se os requería, 
y no se os llevaría en la carroza. 

Desconocidos erais en la tierra 

cuando un hombre, hace tiempo, os dio la mano. 

De esta tierra, de viento frío llena, 
cubiertos os marcháis de caspa y costras. 

Pero han amado el mundo casi todos 
cuando les dan dos puñados de tierra. 


50 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



DEL TREPAR A LOS ÁRBOLES 


Cuando, al atardecer, salís de vuestras aguas 
—debéis estar desnudos, y la piel estar blanda- 
subid una vez más a vuestros grandes árboles 
entre el viento ligero. El cielo ha de estar pálido. 
¡Elegid grandes árboles que, en el atardecer, 
oscuros y pausados, balanceen sus copas! 

¡Y aguardad a que llegue la noche entre el ramaje; 
en torno de la frente espectros y murciélagos! 

Las ásperas hojitas de los arbustos bajos 
os arañan la espalda que debéis firmemente 
elevar a través del ramaje: trepad 
así, gimiendo, más arriba, entre las ramas. 

¡Qué hermoso columpiarse en el árbol! Con todo, 
no debéis columpiaros con las rodillas, porque 
debéis ser para el árbol lo mismo que su copa: 
él la mece en la tarde desde hace más de un siglo. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 51 



DEL NADAR EN LAGOS Y RÍOS 


En el verano pálido cuando, arriba, los vientos 
zumban sólo en las hojas de los enormes árboles, 
hace falta tenderse en ríos o lagunas, 
como las algas donde se refugian los lucios. 

El cuerpo se aligera en el agua. Si el brazo, 
ligero, se desprende desde el agua hacia el cielo, 
hay un pequeño viento que lo mece en olvido 
porque lo considera como una rama parda. 

El cielo, a mediodía, ofrece un gran silencio. 

Se nos cierran los ojos al venir golondrinas. 

El légamo está tibio. Suben frescas burbujas 
y es que un pez ha nadado a través de nosotros. 
Mi cuerpo, el brazo quieto y los muslos yacemos 
en el agua tranquila, del todo unificados: 
sólo cuando los frescos peces nos atraviesan 
puedo notar que el sol brilla sobre el estanque. 

Cuando al atardecer, de tan largo tenderse, 
estamos perezosos y los miembros nos pican, 
se debe sacudir todo eso, sin cuidado, 
para lanzarlo a azules ríos que nos arrastren. 

Es mejor aguardar hasta el atardecer. 

Pues llega entonces, pálido, el cielo tiburón, 
maligno y voraz, sobre el río y los ramajes, 
y las cosas se vuelven como se les antoja. 

Por supuesto, tenemos que tendernos de espaldas, 
igual que de costumbre, y dejarnos llevar. 

No se debe nadar, no, tan sólo hacer como 
si se perteneciera, sin más, a los guijarros. 

Es preciso mirar el cielo y hacer como 
si nos llevara dentro una mujer, y es cierto. 

Sin nada de agitarse, igual que hace el buen Dios 
cuando al atardecer nada aún en sus ríos. 


52 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



GRAN CORAL DE GRACIAS 


¡Alabad a la noche y a las tinieblas que os rodean! 

Venid en muchedumbre, 
mirad al cielo allá arriba: 
el día ya se os ha pasado. 

¡Alabad a la hierba y a los animales que viven y mueren a vuestro lado! 
Mirad, como vosotros 
viven la hierba y el animal, 
y también con vosotros deben morir. 

¡Alabad al árbol que crece de la carroña, jubiloso, hacia el cielo! 

Alabad a la carroña, 

alabad al árbol que la devoró, 

pero alabad también al cielo. 

¡Alabad de corazón a la mala memoria del cielo! 

Que no conozca 
vuestro nombre ni cara; 
nadie sabe que seguís ahí. 

¡Alabad a los fríos, a la tiniebla y la corrupción! 

Mirad más allá: 

no es cuestión de vosotros 

y podéis moriros sin cuidado. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 53 



RECUERDO DE MARIE A. 


En ese día del azul septiembre, 
bajo un ciruelo joven, en silencio, 
la estreché, quieta, pálida, mi amor, 
igual que un suave sueño entre mis brazos. 

Y allá en el bello cielo de verano, 
muy despacio, miré una nube: estaba 
muy blanca y muy arriba; y al mirarla 
otra vez, nunca había estado allí. 

Desde aquel día, muchos, muchos meses 
han pasado en silencio a la deriva. 

Los ciruelos quizá ya están talados 
y si preguntas: «¿Qué es de aquel amor?», 
te respondo: «No puedo recordar», 
y sin embargo ya sé lo que dices, 
pero aquel rostro no lo sé jamás: 
ya sólo sé que un día lo besé. 

Y hasta el beso lo habría ya olvidado 
si la nube no hubiera estado ahí: 

la conozco y jamás podré olvidarla: 
era blanca y bajaba de la altura. 

Los ciruelos tal vez están en flor 
y ella tiene quizá el séptimo niño, 
pero la nube floreció un momento, 
y al mirarla, en el viento se borró. 


54 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



LEYENDA DEL SOLDADO MUERTO 


Pues la guerra en su cuarta primavera 
no mostraba cariz de paz, sacó 
el soldado sus propias conclusiones 
y la muerte del héroe murió. 

Pero la guerra aún no estaba lista 
y así le molestó al Emperador 
que su soldado se le hubiera muerto: 
le parecía precipitación. 

El verano pasó sobre las tumbas 
y el soldado dormía allá en su hondón 
cuando llegaron unos sanitarios 
militares, de noche, en comisión. 

Llegó la comisión de sanitarios 
al cementerio y con 
azadas consagradas exhumaron 
al soldado caído con honor. 

Un doctor observó bien al soldado 
—lo que de él todavía se encontró— 
y dijo que el soldado estaba O.K. 
pero que ante el peligro se encogió. 

Y en seguida sacaron al soldado. 

La hermosa noche era de azul negror: 
de no ser por el casco, se vería 
de las estrellas patrias el fulgor. 

Aguardiente de fuego le atizaron 
por el gaznate ya en putrefacción: 
dos enfermeras le dieron el brazo 
y una mujer medio se desnudó. 

Como el soldado olía a podredumbre 
iba delante un cura —o un pastor—, 
columpiando sobre él un incensario 
para que no ofendiera el mal olor. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 55 



Y delante la banda del chinchín 
iba tocando con alegre son, 

y el soldado iba dando sus zancadas 
desde el trasero, acorde a la instrucción. 

Y fraternos, del brazo, en torno a él 
iban dos sanitarios, pues si no 
volvería a caérseles al barro, 

y eso no es lo mejor. 

El negro, blanco y rojo le pintaron 
en la mortaja que, a todo color 
extendida, con vivos colorines, 
tapó la porquería y el hedor. 

También iba delante, con el pecho 
bien sacado, y de frac, un buen señor, 
como fiel alemán, exactamente 
consciente de su sacra obligación. 

Le sacaron así con el chinchín, 
carretera adelante en procesión, 
y el soldado avanzaba tambaleante 
como copo de nieve en un ciclón. 

Los gatos y los perros le gritaban, 
las ratas le chillaban con ardor: 
decían que no quieren ser franceses, 
porque eso es deshonor. 

Y al pasar por en medio de los pueblos, 
con las mujeres a su alrededor, 

se inclinaban los árboles, brillaba 
la luna llena, y todo era ovación. 

Con el chinchín alegre, 

mujer y perro y cura, adiós, adiós. 

Y por en medio iba el soldado muerto 
tan borracho como un barril de alcohol. 

Y al pasar por en medio de los pueblos 
ocurría que así nadie le vio: 


56 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



tantos iban de un lado para otro 
con chinchín y pompón. 

Tantos bailaban, tantos le gritaban 
que ninguno le vio: 
sólo se le veía desde arriba, 
pero allí hay sólo estrellas y negror. 

Las estrellas no siguen siempre ahí. 
Llegará un nuevo albor. 

Pero el soldado, tal como aprendiera, 
por la muerte del héroe avanzó. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 57 



DEL POBRE B.B. 


Yo, Bertolt Brecht, soy de los bosques negros. 

Mi madre me trajo a entrar en las ciudades 
cuando estaba en su cuerpo. Y el frío de los bosques 
seguirá en mí hasta que me muera. 

En la ciudad de asfalto me siento en casa. Desde el principio, 
habiendo recibido todos los sacramentos para bien morir. 
Periódicos. Y tabaco. Y aguardiente. 

Desconfiado y perezoso y satisfecho al fin. 

Soy simpático con la gente. Me pongo 
un sombrero duro, siguiendo su costumbre. 

Digo: Son unos animales de hedor muy especial. 

Y digo: No importa, yo también lo soy. 

En mis vacías mecedoras paso la mañana 
sentado entre unas cuantas mujeres 
y las observo descuidado y les digo: 

Aquí tenéis uno del que no os podéis fiar. 

Al atardecer reúno a mi alrededor hombres, 
y nos hablamos llamándonos «Gentlemen». 

Me ponen los pies en la mesa y dicen: 

Ya nos irá mejor. Y no pregunto: ¿Cuándo? 

De mañana, en el gris alborear, los abetos orinan 
y su gusanera de pájaros empieza a chillar. 

Hacia esa hora apuro mi vaso en la ciudad y arrojo 
la colilla del cigarro y me duermo intranquilo. 

Sentados estamos, una raza ligera 

en casas que se consideraron indestructibles 

(así hemos construido los altos edificios de Manhattan 

y las delgadas antenas que distraen al Atlántico). 

De estas ciudades quedará: ¡el viento que las cruzó siempre! 
«La casa alegra al que come en ella y éste la deja vacía». 
Sabemos que somos provisionales y después 
de nosotros no vendrá nada digno de mención. 


58 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



En los terremotos que habrá, mi esperanza 
es no dejar apagar de rabia mi cigarro. 

Yo, Bertolt Brecht, llegado a las ciudades de asfalto 
desde los bosques negros, dentro de mi madre, hace mucho. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 59 



SONETO 


Lo que ya conocía desde antes, era sólo 
un murmullo de río o un murmullo de bosque 
tras la ventana, pero muy pronto me dormía 
y yacía en su pelo en una larga ausencia. 

Así, de ella sé sólo, disperso por la noche, 
algo de su rodilla, no mucho de su cuello, 
en su pelo moreno olor a sal de baño, 
y lo que antes había oído decir de ella. 

Me dicen que su rostro se olvidaría pronto 
pues quizá lo que en él se transparenta es sólo 
que está vacío, igual que una hoja no escrita. 

Pero ya se decía: Su rostro no era claro; 
ella misma sabía que todos la olvidaban, 
y aunque leyera esto, no sabría quién es. 


60 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



EL DÉCIMO SONETO 


Me es igual que este mundo me quiera o no me quiera: 
desde que vivo aquí, he escuchado de todo, 
y me reservo hacer todas las cobardías. 

Sin embargo, me irrita la falta de grandeza. 

Si hubiera alguna mesa para comer los grandes 
yo querría sentarme a ella como el menor, 
y si hubiera pescado, comería la cola, 
y aunque no consiguiese nada, nunca me iría. 

¡Un libro que contara siquiera de tal mesa! 

¡Ay, si hubiera justicia! Aunque a mí me faltara, 
estaría contento, y aun cuando la sufriera. 

¿O existen esas cosas, y sólo yo estoy ciego? 

Cierto que no me gusta confesar que yo mismo 
desprecio a los que están también en la desgracia. 


Del Bre viamo Doméstico y otras poesías de Berlín | 61 



SONETO DUODÉCIMO (DEL ENAMORADO) 


Debemos confesarlo: ¡es débil nuestra carne! 

Desde que me enamora la mujer de mi amigo, 
evito ir a mi cuarto, duermo mal, y, de noche, 
me sorprendo escuchando por si hay algún rumor. 

Y esto me ocurre porque el cuarto de ellos dos 
está al lado del mío. Eso es lo que me mata: 
que tengo que escucharlo siempre, cuando él la usa, 
y si no se oye nada, pienso: ¡peor aún! 

Ya al anochecer, cuando nos sentamos los tres 
a beber vino, y noto que mi amigo no fuma 
y le sudan los ojos cada vez que la mira, 

tengo que llenar hasta el borde el vaso de ella, 
y, aunque diga que no, obligarla a beber, 
para que así de noche ella no sienta nada. 


62 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



POCO BASTARÍA 


Cuando llegué, hace tiempo, a las grandes ciudades, 
en seguida pensé que les bastaba 
el que uno, por ejemplo, les diga una palabra 
y con eso estarían ya contentas. 

Por desgracia, no he hallado esa palabra 
que no tendría par; 

el tiempo se ha escapado mientras tanto 
y yo lo maté, astuto. 

Palabras no han faltado: 
quién las vomita, quién se las engulle: 
si yo hubiera pescado esa palabra 
única, habrían dicho todos: ¡Eso! 

Seguro que yo habría dado paz, 
habría reunido unas ganancias, 
y podría vivir de eso muy bien 
y estarían conmigo satisfechos. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 63 



[HE OÍDO DECIR QUE NO QUERÉIS APRENDER NADA] 


He oído decir que no queréis aprender nada, 
así que supongo que sois millonarios. 
Vuestro porvenir está asegurado: está 
ante vosotros, a la luz. Vuestros padres 
se han cuidado de que vuestros pies 
no tropiecen en ninguna piedra. Entonces 
no debes aprender nada. Tal como eres 
puedes seguir siendo. 

Si hay dificultades, pues los tiempos, 
según oigo decir, están inseguros, 
tienes a tus jefes, que te dicen exactamente 
lo que has de hacer para que te vaya bien. 
Ellos se lo han estudiado en quienes 
saben las verdades 

que tienen validez para todos los tiempos 
y las recetas que sirven siempre. 

Si hay tantos a tu favor, 
no tienes que mover un dedo. 

Claro que si no fuera así 
tendrías que aprender. 


64 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



LA BALADA DE LA SERVIDUMBRE SEXUAL 


Con eso uno se vuelve el mismo Satanás: 
el matarife es él, y los demás ¡becerros! 

¡El perro más audaz! ¡El peor putañero! 

¡Quién guisa al que guisa todo? Pues las mujeres. 

Igual quiera o no quiera, está siempre dispuesto. 

Así es la servidumbre sexüal. 

No se atiene a la Biblia y se ríe del Código. 

Piensa que es el mayor egoísta del mundo. 

Sabe que el que ha mirado mujer ya está perdido. 

Por eso no consiente mujeres cerca de él. 

No bendecirá el día mientras no haya acabado: 
antes que entre la noche, vuelve a tumbarse encima. 
Así muchos han visto perecer a otros muchos: 

¡más de un sublime espíritu se enredó en una puta! 

Y aquellos que lo vieron, por más que se juraran... 
Cuando murieron, ¿quién les enterró? Las putas. 

Si quieren, o si no, están siempre dispuestos. 

Así es la servidumbre sexüal. 

Tal se aferra a la Biblia; otro mejora el Código. 

Este se hace cristiano; ese se hace anarquista... 

A mediodía, alguno jura no comer apio. 

Por la tarde, consigue consagrarse a una idea. 

Al anochecer dice: Esto va mejorando. 

Y antes que entre la noche, vuelve a tumbarse encima. 
Ya está el hombre esperando debajo del patíbulo, 

ya han comprado la cal con que blanquear sus huesos, 
su vida está pendiente de un hilito muy frágil 
y ¿qué tiene ese tipo en la cabeza? ¡Chicas! 

Debajo del patíbulo, sigue dispuesto aún. 

Así es la servidumbre sexüal. 

Ya está vendido, en todo caso, con piel y pelo, 
ha visto en manos de ellos los dineros de Judas 
y entonces sólo empieza a ver que el agujero 
de la mujer ha sido también el de su tumba. 

Y por más que se enoje contra sí mismo y rabie: 
antes que entre la noche, vuelve a tumbarse encima. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 65 



PUES ¿DE QUÉ VIVE EL HOMBRE? 


Señores, que enseñáis a vivir con decencia 
y a evitar con cuidado el pecado y el crimen: 
primero debéis darnos un poco de comer 
y podréis hablar luego, pues por ahí se empieza. 

Los que amáis vuestra panza y amáis nuestra decencia, 
sabed esto tan sólo, de una vez para todas: 
como quiera que vaya, como quiera que venga, 
primero es el zampar, luego el moralizar. 

Primero ha de poder también la gente pobre 
cortar la rebanada que les toca en la hogaza. 

Pues ¿de qué vive el hombre? De que siempre atormenta 
al hombre, le desnuda, le estrangula y devora. 

Sólo así vive el hombre: porque puede olvidarse 
por completo de que es un hombre, pese a todo. 
Señores, no os hagáis ilusiones de nada: 

¡el hombre vive sólo de ser un criminal! 

Enseñáis cuándo es lícito que una mujer se suba 
las faldas para haceros meter dentro los ojos. 

Primero debéis darnos un poco de comer 
y podréis hablar luego: pues por ahí se empieza. 

Si habláis de nuestra infamia y de vuestro placer, 
sabed esto tan sólo, de una vez para todas: 
como quiera que vaya, como quiera que venga, 
primero es el zampar, luego el moralizar. 

Sólo así vive el hombre: porque puede olvidarse 
por completo de que es un hombre, pese a todo. 
Señores, no os hagáis ilusiones de nada: 

¡el hombre vive sólo de ser un criminal! 


66 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



LA CANCIÓN DE LA INSUFICIENCIA DEL ESFUERZO HUMANO 
[Con música de Kurt Weill] 


Se vive del magín, 
y el magín no da: 
prueba y verás: del tuyo vive 
un piojo nada más. 

Pues para esta vida 

no es el hombre un buen barbián 

ni siquiera entiende 

todo lo mal que está. 

A ver si enciendes luz, 
procura hacer un plan, 
y si haces otro plan después 
ninguno te saldrá. 

Pues para esta vida 

no es el hombre un buen rufián, 

pero es muy hermoso 

que se sepa esforzar. 

Sí, ya puedes correr 
tras la felicidad; 
tras ella van todos en pos 
y ella les va detrás. 

Pues para esta vida 
el hombre es muy ideal, 
y todo su esfuerzo 
le engañará al final. 

El hombre no está bien; 
ya le puedes zumbar; 
a fuerza de zumbarle así 
tal vez mejorará. 

Pues para esta vida 
el hombre resulta mal, 
así que bien fuerte 
ya le puedes zumbar. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 67 



[ESTA CONFUSIÓN BABILÓNICA] 


Esta confusión babilónica de las palabras 
se debe a que son el lenguaje 
de unos decadentes. 

El que no las entendamos ya 
se debe a que 

ya no sirve para nada entenderlas. 

De qué sirve a los muertos 
contar cómo se habría 
vivido mejor. No agites 
al que ya está frío para que 
conozca el mundo. 

No discutas 

con aquel detrás del cual 
ya aguardan los del cementerio. 

Mas bien, ten paciencia. 

El otro día, quería yo 
contaros con buena maña 

la historia de un negociante de trigo en la ciudad 
de Chicago. En medio de mi exposición, 
se me fue la voz en un momento, 
pues de repente 

me había dado cuenta: qué esfuerzo 
me costaría contarles esta historia 
a los que todavía no han nacido 
pero nacerán y 

vivirán en coyunturas del todo diversas, 
y ¡felices ellos! ya no podrán 
entender qué es un negociante de trigo 
tal como los hay entre nosotros. 

Entonces empecé a explicárselo. Y en espíritu 

me oí hablar durante siete años, 

pero sólo encontré 

mudas sacudidas de cabeza en todos 

mis oyentes aún no nacidos. 


68 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



Y entonces me di cuenta de que 

contaba algo que 

un hombre no puede entender. 

Me dijeron: Deberíais haber 

cambiado vuestras casas o vuestra comida 

o vosotros mismos. Dinos, ¿no teníais 

planes, o estaban sólo 

en libros quizá de tiempos antiguos; 

planes de hombres, diseñados 

o escritos? Pues nos parece 

que lo que os agitaba era insignificante, 

muy fácilmente remediable, y que casi todos 

lo verían como falso, inhumano e insostenible. 

¿No había un antiguo 

plan así, sencillo, para que 

os hubierais regido por él en la confusión? 

Dije: Planes sí que había, 

pero, mirad, estaban cinco veces 

recubiertos de nuevos signos, ilegibles, 

cinco veces transformado el modelo conforme 

a nuestra degenerada imagen, de modo que incluso 

nuestros padres, en esos papeles, 

ya sólo se parecían a nosotros. 

Entonces se desinteresaron y me despacharon 
con la indolente compasión 
de la gente feliz. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 69 



CANTO DE FUNDACIÓN DEL NATIONAL DEPOSIT BANK 


La fundación de un Banco ¿no es verdad? 
todo el mundo debiera hallarla justa. 

El dinero, si no puede heredarse, 
hay que ganarlo de cualquier manera. 
Para eso las acciones son mejores 
que manejar revólver o cuchillo. 

Tan sólo hay una cosa inevitable: 
capital inicial. 

Pero cuando nos faltan los dineros 
¿de dónde vendrán sino robando? 

No vamos a reñir por este asunto: 

¿de dónde lo tendrán los otros Bancos? 
De algún sitio tendrá que haber salido, 
por fuerza se lo habrán quitado a alguno. 


70 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



DE UN «LIBRO DE LECTURAS PARA HABITANTES DE CIUDADES» 


1 

Sepárate de tus compañeros en la estación, 

sal de mañana por la ciudad, con la chaqueta bien abrochada, 

búscate alojamiento, y si llama tu compañero: 

¡no abras, oh, no abras la puerta, 
sino borra tus huellas! 

Si encuentras a tus padres, en la ciudad de Hamburgo o donde sea, 

pasa de largo ante ellos como un extraño, dobla la esquina, no los reconozcas, 

échate el sombrero por la cara, el que ellos te regalaron, 

¡no enseñes, oh, no enseñes la cara, 
sino borra tus huellas! 

¡Come la carne que haya! ¡No ahorres! 

Entra en cualquier casa cuando llueva y siéntate en cualquier silla que haya 
pero ¡no te quedes sentado! ¡Y no olvides tu sombrero! 

Te digo: 

¡Borra tus huellas! 

Cualquier cosa que digas, no la digas dos veces: 
si encuentras en otro tu pensamiento, niégalo. 

Al que no ha puesto su firma, al que no dejó atrás su foto 
al que no estuvo presente, al que no dijo nada, 

¿como lo van a agarrar? 

¡Borra tus huellas! 

Cuídate, cuando pienses que vas a morir, 

de que no quede en pie una lápida para denunciar dónde yaces 
con una clara inscripción que te señale 
y el año de tu muerte, que te delate. 

Una vez más: 

¡Borra tus huellas! 

(Esto me enseñaron). 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 7 1 



4 


Sé lo que necesito. 

Miro al espejo, sencillamente, 
y veo que debo 
dormir más: el hombre 
que tengo me hace daño. 

Si me oigo cantar, digo: 

Hoy estoy alegre: eso es bueno para 
el aspecto. 

Me cuido 

de seguir fresco y duro, pero 
no me voy a esforzar: eso 
da arrugas. 

No tengo nada que regalar, pero 
me basta con mi ración. 

Como cautamente: vivo 
despacio: estoy a favor 
de lo mediocre. 

(Así he visto esforzarse gente). 

6 

El bajaba por la calle, ¡el sombrero en la nuca! 

Miraba a todos los hombres a la cara, inclinaba la cabeza, 
se paraba ante todos los escaparates 
(¡y todos saben que está perdido!). 

Debían haberle oído cuando dijo que todavía 
iba a hablar unas palabras en serio con su enemigo; 
el tono de su casero no le gustaba, 
la calle estaba mal barrida, 

(¡sus amigos ya le han desahuciado!) 

De todos modos, todavía quiere construir una casa, 
de todos modos, lo quiere consultar todo con la almohada, 
de todos modos, no quiere enjuiciar con precipitación. 

(¡Ay, ya está perdido, ya no queda nada detrás de él!) 

(Eso se lo he oído decir ya a la gente). 


72 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



7 


¡No hable usted de peligro! 

Usted no cruza con un tanque por la reja de un canal: 
debe apearse para eso. 

Es mejor que deje tirado su cacharro: 
tendrá que ver si usted mismo se abre paso. 

Dinero, debe tenerlo usted, 

no le pregunto de dónde lo va a sacar, 

pero sin dinero no puede ponerse en marcha. 

Y no puede quedarse aquí, hombre. 

Aquí le conocen. 

Si le entiendo bien, 

¡todavía quiere usted comer unos filetes 
antes de abandonar la carrera! 

¡Deje a la mujer donde está! 

Ella también tiene dos brazos 

y además tiene dos piernas 

(¡que a usted ya no le importan, señor!). 

Vea cómo se abre paso usted mismo. 

Si quiere usted decir algo más, entonces 
dígamelo a mí: yo lo olvido. 

Ahora no necesita guardar ninguna compostura: 
ya no hay nadie que le observe. 

Si se abre paso, usted 

ya ha hecho más de lo que 

un hombre está obligado a hacer. 

No hay nada que agradecer. 

8 

Abandonad vuestros sueños de que con vosotros 
se vaya a hacer una excepción. 

Lo que os dijo vuestra madre 
no comprometía a nada. 

Dejad vuestro contrato en el bolsillo: 
aquí no se va a cumplir. 

Abandonad vuestra esperanza 
de ser elegidos para presidentes. 

En cambio, poneos a trabajar con orden. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 73 



Debéis comportaros de modo completamente distinto 
para que os toleren en la cocina. 

Todavía tenéis que aprender el A-B-C. 

El A-B-C es: 

Van a acabar con vosotros. 

No meditéis, sobre todo, lo que tenéis que decir: 

No os preguntarán. 

El número de los que comen ya está completo: 

Lo que se necesita aquí es carne picada. 

(¡Pero eso 

no os debe desanimar!). 


74 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



OTRAS POESÍAS PERTENECIENTES AL 

«LIBRO DE LECTURAS PARA HABITANTES DE CIUDADES» 


1 

Las ciudades están construidas para ti. Te aguardan gozosas. 

Las puertas de las casas están abiertas de par en par. La comida 
ya está en la mesa. 

Como las ciudades son muy grandes, 

hay, para los que no saben lo que está en juego, planos 

preparados por quienes entienden, 

en los que es fácil ver cómo se llega a la meta 

por el camino más rápido. 

Como no se conocían exactamente vuestros deseos, 

por supuesto, se esperan todavía vuestras propuestas de mejoras. 

Acá y allá 

quizá hay algo que todavía no esté del todo a vuestro gusto, 
pero eso se cambiará con la mayor diligencia 
sin que tengáis que mover un dedo. 

En resumen: venís a estar en las mejores manos. 

Todo está preparado desde hace mucho. 

No tenéis más que venir. 

3 

Los invitados que ves 
tienen platos y tazas: 
tú has recibido sólo un plato 
y al preguntar cuándo venía el té, 
te dijeron: 

Después de comer. 

4 

Antes pensaba yo: Me gustaría morir en sábanas propias. 

Hoy 

ya no enderezo ningún cuadro torcido en la pared. 

Dejo caídos los visillos, abro a la lluvia los cuartos, 
me limpio la boca con servilletas ajenas. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 75 



De un cuarto que tuve cuatro meses, 

no supe que la ventana se abría hacia fuera (lo cual me gusta, sin embargi 
porque estoy tan a favor de lo provisional y no creo en absoluto en mí. 
Por eso me alojo donde sea, y si tengo frío, digo: 

Todavía tengo frío. 

Y tan hondamente arraigado está mi modo de ver 

que, sin embargo, me permite cambiarme de ropa blanca 

por cortesía hacia las señoras y porque 

está claro que no se necesitará 

eternamente ropa blanca. 

5 

Algunos se mudan, media calle más allá. 

Tras ellos se descolora el papel de la pared. 

No se les vuelve a ver. Comen 

otro pan, sus mujeres yacen 

bajo otros hombres con iguales estertores. 

Muy de mañana, cuelgan 

de las mismas ventanas rostros y ropa interior 

como antes. 


8 

Muchas veces, de noche, sueño que ya no 
puedo ganarme la vida. 

Las mesas que hago, nadie 

las necesita en este país. Los pescaderos 

hablan en chino. 

Mis parientes más cercanos 

me miran a la cara con extrañeza, 

la mujer con la que dormí siete años 

me saluda cortésmente en el descansillo de la escalera 

y pasa de largo 

sonriendo. 

Sé 

que el último cuarto ya está vacío, 
los muebles ya se los han llevado, 
el colchón está deshecho, 
la cortina ya está arrancada. 


76 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



En resumen, todo está dispuesto 
para que se borre 
mi triste rostro. 

La ropa colgada a secar en el patio 
es la mía, la reconozco bien. 

Mirando más de cerca, veo, 
sin embargo, 

zurcidos en ella y piezas añadidas. 

Parece 

que me he marchado. Algún otro 
vive ahora aquí 
e incluso en mi ropa. 

9 

Si hubiera usted leído los periódicos atentamente, como yo, 
enterraría sus esperanzas de que 
todavía sea posible una mejora. 

Es que ¡nadie se muere por sí solo! 

¿Y de qué ha servido la guerra? 

Naturalmente, hemos liquidado a una poca gente 
¿y cuántos se han engendrado? 

Y tampoco podemos siquiera 

todos los años organizar una guerra así. 

¿Qué puede resolver ya un huracán? 

Miami y toda Florida junta, 

y sumando dos huracanes más, 

parece ser al principio: 50.000 muertos, y luego 

al día siguiente resulta: 

3.700. 

Eso lo pueden recuperar sin más. 

Incluso para los mismos habitantes de Miami 
eso apenas es un respiro, y 
qué vamos a decir nosotros 
que estamos tan lejos. 

¡Es como una burla! 

¿Tenemos que seguir aguantando que se burlen de nosotros? 
Por lo menos tendríamos derecho 
a una amargura sin agitaciones. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 77 



12 


Oigo que dice usted: 

Este habla de América. 

No entiende de nada de eso. 

No ha estado allí. 

Pero créame, 

usted me entiende muy bien cuando hablo de América. 

Y lo mejor de América es 
que la entendemos. 

Una escritura cuneiforme 

la entiende sólo usted 

(naturalmente, es cosa muerta), 

pero ¿no vamos a aprender de gente 

que lo ha entendido, 

cómo hay que entenderlos a ellos? 

A usted, señor, 

no se le entiende 

pero a Nueva York se la entiende. 

Le digo: 

Esa gente entiende lo que hace, por eso se la entiende. 

21 

Observo que tenéis empeño en que yo desaparezca. 

Veo que como demasiado, según vosotros, 
comprendo que no estáis preparados para gente como yo. 
Bueno, pues no desaparezco. 

Os he amonestado 

para que renunciarais a vuestra carne. 

He andado a vuestro lado 
y os he aconsejado que os marcharais. 

Con ese objetivo, he aprendido vuestra lengua. 

Al fin 

todos me han entendido 

pero por la mañana seguía sin haber carne. 

Todavía he seguido sentado otro día 
para daros ocasión de que vinierais aún 
a justificaros. 


78 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



Cuando vuelva, 

bajo una luna más áspera, queridos míos, 
vendré entonces con un tanque, 
hablaré con un cañón 
y os suprimiré. 

Por donde pasa mi tanque 

va abriendo calle, 

lo que mi cañón dice 

es mi opinión, 

pero, entre todos, 

perdono a mi hermano, sólo, 

golpeándole simplemente en la boca. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 79 



LOS COLEGIALES POBRES DE LAS BARRIADAS 


Los colegiales pobres, con sus delgados gabanes, 

siempre llegaban tarde por la mañana, 

porque repartían leche o periódicos para sus madres. 

Los maestros, 

regañándoles, les apuntaban en el libro de castigos. 

No traían paquetes de almuerzo. En los recreos 
escribían sus deberes en el retrete. 

Eso estaba prohibido. El recreo 
debía servir para descansar y comer. 

Cuando no sabían lo del número 7t 

los maestros les preguntaban: ¿Por qué 

no te quedas en el sumidero de donde vienes? 

Pero eso sí lo sabían ellos. 

A los colegiales pobres, los de las barriadas, 

no se les prometían puestecitos en el servicio del Estado. 

Por eso aprendían el contenido de sus libros, 

sucios ya al comprarlos, de memoria, con el sudor de su frente; 

aprendían a lamer las botas a los maestros 

y a despreciar a sus propias madres. 

Los puestecitos de los colegiales pobres, los de las barriadas, 

estuvieron bajo tierra. Sus sillones de despacho 

no tuvieron asiento. Sus perspectivas 

fueron las raíces de las plantas más bajas. ¿Para qué 

les han hecho aprender la gramática griega y las campañas de César, 

la fórmula del azufre y el número 7t? 

En las fosas comunes de Flandes, para las que estaban destinados, 
¿qué más necesitaron sino 
un poco de cal viva? 


80 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



¡ESTÁ BIEN, ESTÁ MAL! 


Los que han nacido no quieren morir. 

Está bien. 

Comen y no se quieren dar por saciados 
y vuelven a comer. 

Está bien. 

Pero, a su tiempo, mueren y caen en sus agujeros 
y no regresan, y 

el suelo bajo el cual les han arrojado 
crece. 

Está bien. 

Y en su lugar 

aparecen los otros, duermen en su sábana y 
comen de su plato con placer. 

Está bien. 

Lo que pasa, debe pasar; ¿por qué 
pasaría, si no? 

No gritéis, sin embargo, tanto 
por una persona: 
ha nacido y debe 
pasar, y no llega lejos; 

y no perdáis el aliento, pues también vosotros 
debéis pasar pronto. 

¡Gritáis por una persona! 

¿Tiene que pasar? 

¡Está mal! 

Lo que pasa, no debe pasar. 

Cambiadlo. 

No cedáis vuestro plato. 

Ay, ¿para qué entonces? 

¡Está mal! 

¡Nada es bueno si el hombre 
no lo hace bueno! 

Hay injusticia 
como agua. 


Del Bre viamo Doméstico y otras poesías de Berlín | 81 



La desgracia 
sale como el sol 

y el hombre despedaza al hombre 
como el pez se come al pez. 

Así es, y también 
está bien. 

La injusticia es ya 

tan habitual como el agua entre nosotros. 
Está mal. 

Y el sol no sale con más seguridad 
que nuestra desgracia. 

Está mal. 

El hombre despedaza al hombre. 

¡Está mal, mal, mal, mal! 


82 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



REFUGIO NOCTURNO 


Oigo decir que en Nueva York, 

en la esquina de la Calle 26 y Broadway, 

en los meses de invierno, todas las noches hay un hombre 

que, con súplicas a los transeúntes, busca 

camas para los sin techo que allí se reúnen. 

El mundo no cambia por eso: 

las relaciones entre la gente no mejoran, 

la edad de la explotación no se abrevia por eso, 

pero algunos hombres encuentran cama, 

por una noche se les evita el viento, 

la nieve que les estaba destinada cae en la calle. 

No dejes el libro, hombre, al leer esto. 

Algunos hombres encuentran cama 

por una noche se les evita el viento, 

la nieve que les estaba destinada cae en la calle, 

pero el mundo no cambia por eso, 

las relaciones entre la gente no mejoran por eso, 

la edad de la explotación no se abrevia por eso. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 83 



[TÚ QUE CREÍSTE HUIR DE LO INSOPORTABLE] 


Tú que creiste huir de lo insoportable, 
salvado, entras 
en la nada. 

Otra cosa querías cuando 
amenazaste con la apostasía, otra cosa 
hiciste al apostatar. 

Cierto que dañas a las filas que abandonaste: 
otro peor entra en tu hueco, 
pero si vuelves atrás 
encontrarás las filas cerradas. 

Cuando pasen los años 
ya sólo contarás 

con lo que hiciste bien. Aquel tiempo lo llamarás 
tu tiempo feliz. 

Ni siquiera la ingratitud 
te quita tu mérito 
ni tampoco la justicia 
te disculpa tu fracaso. 


84 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



LA BALADA DE LA NORIA 


De los grandes del mundo 
cuentan gestas heroicas: 
subiendo como estrellas, 
como estrellas descienden. 

Suena a consuelo, y bueno es que se sepa, 
pero, para los que hemos de nutrirles, 
siempre ha dado lo mismo, por desgracia. 

Arriba, abajo: ¿quién paga los gastos? 

Es verdad que la rueda gira siempre 
y lo que sube no se queda arriba. 

Pero eso significa, para el agua, 

sólo, que ha de empujar siempre a la rueda. 

Tuvimos ya señores, 
también tigres y hienas, 
tuvimos cerdos, águilas, 
y a todos los nutrimos. 

Mejores o peores, por desgracia, 
su bota resultaba siempre bota 
al pisarnos. Sabed: no es que yo pida 
otros señores: pido que se acaben. 

Es verdad que la rueda gira siempre 
y lo que sube no se queda arriba. 

Pero eso significa, para el agua, 

sólo, que ha de empujar siempre a la rueda. 

Se aplastan las cabezas, 
por el botín luchando: 
los demás son rapaces 
y ellos son buena gente. 

Los vemos pelear unos con otros, 
llenos de furia. Solamente, en cuanto 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 85 



intentamos dejar de alimentarlos, 
se ponen, sin tardar, de pleno acuerdo. 

Pero la rueda ya no gira más 
y se suspende el juego divertido 
cuando el agua, por fin, con liberada 
energía, se ocupa de sus cosas. 


86 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



CANCIÓN DE LOS POETAS LÍRICOS 

(Cuando, en el primer tercio del siglo XX, 
dejaron ya de pagarse las poesías) 


¡Lo que leéis aquí ha sido escrito en verso! 

He de decirlo, porque quizá ya no sabéis 
qué es una poesía ni qué son los poetas. 

¡Ay, no os habéis portado nada bien con nosotros! 

¿No habéis notado nada? ¿No queréis preguntar? 

¿No es raro que hace tiempo ya no salgan poesías? 

¿Sabéis por qué? Pues bueno, os lo diré: es porque antes, 
al leer a un poeta, también se le pagaba. 

Hoy ya no paga nadie los versos: eso ocurre. 

Por eso hoy no se escriben más versos; porque el poeta 
pregunta «¿Quién lo paga?», no sólo «¿Quién lo lee?»; 
si no pagan, no hace versos: ¡la culpa es vuestra! 

Pero ¿y eso por qué? —él dice—; ¿en qué he faltado? 

¿No he hecho yo siempre cuanto mandaban los que pagan? 
¿Acaso no he cumplido siempre lo prometido? 

Y oigo decir también a los que pintan cuadros 

¡que nadie compra cuadros! Aunque también los cuadros 
eran siempre alabados... Ahora se almacenan... 

¿Os hemos ofendido? ¿Por qué no nos pagáis? 

Leemos, sin embargo, que os enriquecéis más... 

¿Acaso, cuando estaban en paz nuestros estómagos, 
no hemos cantado cuanto disfrutáis en el mundo, 
dándoos nuevo disfrute? ¡Carne de vuestras hembras! 
¡Tristezas del otoño! ¡El arroyo a la luna...! 

¡Dulzor de vuestros frutos! ¡Rumor de hojas que caen! 
¡Carne de vuestras hembras, otra vez! ¡Lo invisible 
sobre vosotros! ¡Vuestra reflexión sobre el polvo 
en que os convertiréis al fin de vuestros años! 

Eso, y más nos pagabais; también lo que decíamos 
a los que no se sientan en vuestras sillas de oro, 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 87 



lo pagabais contentos: ¡aquel secar las lágrimas! 

¡Y el consolar a aquellos que ofendisteis vosotros! 

Mucho os hemos servido, y nunca nos negamos. 
Siempre nos sometimos. Lo más, dijimos: ¡Págalo! 
¡Cuántas maldades hemos hecho por cuenta vuestra, 
siempre contentos con los restos del banquete! 

Nuestras altas palabras movían, enyugadas, 
vuestros carros hundidos en suciedad y en sangre: 
fue vuestro matadero «el campo del honor»; 
los cañones, «hermanos de broncíneos labios». 

Pintamos las más bellas estampas en avisos 
que exigían impuestos para vosotros; y ellos, 
aullando nuestros cantos con enardecimiento, 
pagaban los impuestos una vez y otra, siempre. 

Estudiamos palabras, como drogas, mezclándolas, 
y usamos solamente las más fuertes y bellas: 
todos las aceptaron, por venir de nosotros, 
y fueron corderitos puestos en vuestras manos. 

Al compararos, era con lo que preferíais: 

sobre todo, con esos celebrados en falso 

por vates sin mecenas, hambrientos —tal nosotros—; 

y en verso apuñalábamos a vuestros enemigos. 

¿Por qué dejáis, de pronto, de ver nuestro mercado? 
¡No comáis tan despacio! ¡Se enfrían nuestras sobras! 
¿Por que ya no encargáis nada, una loa, un símbolo? 
¿Quizá os creéis de pronto que gustáis como sois? 

¡Cuidado, no podéis prescindir de nosotros! 

¡Si supiéramos cómo captar vuestra mirada! 

Señores, hoy querríamos ser algo más baratos, 
pero, ved, no os podemos regalar nuestros versos. 

Al hacer lo que aquí leéis (ay, ¿lo leéis?) 
iba a rimar también las líneas a pares, 
pero el trabajo me era muy duro, lo confieso, 
y al pensar: «¿Quién lo va a pagar?», lo dejé. 


88 | Bertolt Brecht - Poesías (1926-1933) 



[DE VEZ EN CUANDO, DESDE QUE TRABAJAMOS ALGUNOS] 


De vez en cuando, desde que trabajamos algunos 
en grandes esfuerzos, duraderos y destinados para muchos, 
desaparece un hombre de nuestra comunidad 
para no volver más. 

Le aplauden. 

Le visten con un traje elegante. 

Le dan un cargo con mucho dinero. 

Y él cambia de un día para otro. 

Se sienta en su antigua silla como un invitado, 
ya no tiene tiempo para un trabajo duradero, 
en las formulaciones ya no se contradice 
(pues eso requiere tiempo), 
se entusiasma en seguida. 

Asume un carácter cordial. 

En seguida se ofende. 

Durante algún tiempo todavía 
se ríe de su traje elegante, 
unas cuantas veces 

habla de que va a engañar a los que le dan dinero 
(son gente sucia), 

pero nosotros sabemos que ya no se sienta con nosotros. 
Entonces desaparece un hombre de nuestra comunidad, 
nos deja solos con nuestro difícil trabajo y 
se va por el camino de costumbre. 


Del Breviario Doméstico y otras poesías de Berlín | 89 




EXILIO EN EL BÁLTICO 


(1933-1941) 




92 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



TIEMPO DE MI RIQUEZA 


Durante siete semanas de mi vida fui rico. 

Con los beneficios de una obra de teatro adquirí 
una casa en un gran jardín. La llevaba 

observando varias semanas cuando me instalé en ella. A diversas horas del día 

y también de la noche, pasé primero de largo, a ver 

cómo se erguían los viejos árboles sobre los céspedes en el primer albor 

o cómo se extendía el estanque de las musgosas carpas, por la mañana, bajo la lluvia; 

a ver los setos en el sol entero de mediodía, 

las blancas matas de rododendros al atardecer, tras el toque de vísperas. 

Luego entré con los amigos. Mi auto 

quedaba bajo los pinos. Mirábamos en torno: desde ningún punto 
se veían todos los límites de ese jardín; los declives con césped 
y los grupos de árboles estorbaban que se vieran los setos. 

También la casa era hermosa. La escalera de madera noble, de experta estructura, 
lisa de escalones, con rellanos de bella proporción. Los cuartos 
enjalbegados estaban revestidos de paneles de madera. Poderosas estufas de hierro, 
de la más ornamentada forma, mostraban imágenes en relieve: campesinos trabajando. 
Al fresco césped con los bancos y las mesas de encina 
daban pesadas puertas: sus pestillos de bronce 

no funcionaban muy bien, y las losas de piedra en torno a la casa parduzca 
estaban lisas y hundidas del paso 

de los que vivieron antes. ¡Qué mesura bienhechora! ¡Diverso cada espacio, 
y cuál mejor! ¡Y cómo cambiaban todos con las horas del día! 

El cambio de las estaciones, seguramente precioso, no lo vivimos, 

pues al cabo de siete semanas de auténtica riqueza, abandonamos nuestra propiedad 

y huimos deprisa por la frontera. 


Exilio en el Báltico | 93 



AL LEER «TIEMPO DE MI RIQUEZA» 


El gozo de poseer lo sentí profundamente, y me alegro 
de haberlo sentido. Andar por mi jardín, tener invitados, 
hacer planes de construir, como otros de mi profesión antes que yo, 
me gustaba, lo confieso. Pero siete semanas me parecen bastante. 

Me fui sin lamentarlo, o lamentándolo poco. Al escribirlo 

ya me costaba trabajo acordarme. Si me pregunto 

cuántas mentiras estaría dispuesto a decir por conservar esa propiedad, 

sé que no son muchas. Al mismo tiempo, confío 

que no fuera malo tener esa propiedad. No era 


poco, pero 
hay más. 


94 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



[MUCHO TIEMPO BUSQUÉ LA VERDAD] 


Mucho tiempo busqué la verdad sobre la vida de los hombres, unos contra otros. 

Esta vida es muy enrevesada y difícil de entender. 

Trabajé mucho por entenderla, y luego 
dije la verdad, tal como la había encontrado. 

Cuando dije la verdad, que tan difícil era de encontrar, 
fue una verdad universal que muchos decían 
(y no todos la encontraban tan difícil). 

Poco después llegaron unos, en grandes masas, con pistolas regaladas 

y dispararon ciegamente en torno contra todos los que, por pobreza, no llevaban sombrero, 
y a cuantos habían dicho la verdad sobre ellos y sobre los que les pagaban, 
les echaron del país, en el año catorce de la media República. 

A mí me quitaron mi casita y mi auto 
que me había ganado laboriosamente. 

(Los muebles todavía pude salvarlos). 

Al pasar la frontera, pensaba: 

Más que mi casa necesito la verdad. 

Pero también necesito mi casa. Y desde entonces 
la verdad es para mí como una casa y un auto. 

Y se la han llevado. 


Exilio en el Báltico | 95 



[EXCLUSIVAMENTE A CAUSA DEL CRECIENTE DESORDEN] 


Exclusivamente a causa del creciente desorden 

en nuestras ciudades, de la lucha de clases, 

hemos decidido algunos de nosotros, en estos años, 

no hablar más de ciudades con puertos, nieve en los tejados, mujeres, 

aroma de manzanas maduras en el sótano, sensaciones de la carne, 

todo lo que redondea al hombre y lo hace humano; 

sino hablar ya solamente del desorden, 

es decir, volvernos unilaterales, secos, enredados en los asuntos 

de la política y el árido vocabulario «indigno» 

de la economía dialéctica, 

para que esta temible conjunción apretada 

de nevadas (no son sólo frías, ya lo sabemos), 

explotación, carne excitada y justicia clasista, no produzca 

en nosotros una aceptación de tan multilateral mundo, una complacencia 

en las contradicciones de tan sangrienta vida. 

Ya comprendéis. 


96 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



¿NOVEIS QUE SOIS DEMASIADOS? 


Cuando llegó el Pintor de Brocha Gorda, os prometió 
que nadie más andaría por ahí 
sin verter el sudor de su frente. 

Ahora muchos preparan la guerra 
y así ya no están en la calle. 

Pero todavía quedan muchos que están de más. 

En la guerra 
tendrán empleo. 

Después de la guerra 
ya no estarán ahí. 


Exilio en el Báltico | 97 



HAN DEJADO DE APRENDER 


Sobre todo de sí mismos 
se ocupan los agonizantes. 

Se les deja. 

Ya no se les persuade. 

Se les evitan los reproches. 
Están fuera de la comunidad. 
Han dejado de aprender. 

En ellos, ya nada se mejora. 


98 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



¿QUÉ HA PASADO? 


El dueño de la fábrica manda revisar su avión. 

El cura medita lo que predicó hace ocho semanas sobre el óbolo del impuesto. 
Los generales se visten de paisano y parecen banqueros. 

Los empleados de las oficinas se ponen simpáticos. 

El vigilante señala al hombre el camino con la gorra. 

El casero mira que las cañerías del agua estén arregladas. 

Los periodistas escriben la palabra «pueblo» con letras grandes. 

Los cantantes cantan inútilmente en la Opera. 

Los capitanes de barco inspeccionan el rancho en las cocinas de la tripulación. 
Los dueños de automóviles se sientan junto a sus chóferes. 

Los médicos echan la culpa a los seguros. 

Los sabios enseñan sus inventos y esconden sus condecoraciones. 

Los grandes terratenientes llevan patatas a los cuarteles. 

La revolución ha ganado su primera batalla: 
eso ha pasado. 


Exilio en el Báltico | 99 



MAL SUCESO 


¡Mirad, al desconfiado le han engañado: 

Aquel a quien encomendó el libro 

en que escribió durante tres años, todas las mañanas, 

se lo ha llevado y lo ha tirado. 

Aquel a quien envió, se ha pasado al enemigo: 
por una cerveza 
lo ha delatado todo. 

Se dio aires 

para que el desconfiado confiara en él: 
enseñó la carta del asustado, 
alrededor de la mesa. 

El viejo en su cuarto 
está amargado porque 
ha tenido razón. 


100 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



DE LA «CARTILLA ALEMANA DE GUERRA» 


Entre los de elevada posición 
hablar de comer parece bajeza. 

Eso es porque ellos 
ya han comido. 

Los de abajo deben marcharse de la tierra 
sin haber comido algo 
de buena carne. 

Para pensar de dónde vienen y 
a dónde van, 

en los hermosos atardeceres, 
están demasiado agotados. 

Las montañas y el gran mar 
ellos no los han visto todavía 
cuando se les acaba ya su tiempo. 

Si los de abajo 
no piensan en lo bajo 
no se elevarán. 

El Pintor de Brocha Gorda habla de grandes tiempos que llegan. 
Los bosques siguen creciendo. 

Los campos siguen produciendo. 

Las ciudades siguen en pie. 

Los hombres todavía respiran. 

LOS TRABAJADORES CLAMAN PIDIENDO PAN. 

Los comerciantes claman pidiendo mercados. 

El sin trabajo tenía hambre. Ahora 
tiene hambre el que trabaja. 

Las manos que estaban en el regazo se vuelven a mover: 
tornean granadas. 

LOS QUE QUITAN LA CARNE DE LA MESA 
enseñan resignación. 

Aquellos para quienes está destinada la ofrenda 
requieren sacrificios. 


Exilio en el Báltico | 101 



Los saciados hablan a los hambrientos 
de los grandes tiempos que vendrán. 

Los que llevan el Imperio al abismo 
dicen que el gobernar es demasiado difícil 
para el hombre corriente. 

Los de arriba dicen: Paz y guerra 
son de diferente material. 

Pero su paz y su guerra 
son como viento y tormenta. 

La guerra crece de su paz 
como el hijo de la madre: 
conserva 

sus rasgos espantosos. 

Su guerra mata 
lo que su paz 
ha dejado todavía. 

Cuando los de arriba hablan de paz 
el pueblo corriente sabe 
que hay guerra. 

Cuando los de arriba maldicen la guerra 
las órdenes de movilización ya están firmadas. 

LOS DE ARRIBA 

se han reunido en una sala. 

Hombre de la calle, 
abandona toda esperanza. 

Los gobiernos 

redactan pactos de no-agresión. 

Hombre cualquiera, 
redacta tu testamento. 

En la pared estaba escrito con tiza: 

«Ellos quieren la guerra». 

El que lo ha escrito ya ha caído. 

La guerra que vendrá 
no es la primera. Antes 
hubo otras guerras. 


102 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



Cuando terminó la última 
hubo vencedores y vencidos. 

Entre los vencidos, el pueblo bajo 
tenía hambre. Entre los vencedores 
también tenía hambre el pueblo bajo. 

LOS DE ARRIBA DICEN: En EL EJÉRCITO 
reina la comunidad del pueblo. 

Si es verdad, lo notaréis 
en la cocina. 

En los corazones debe 
haber el mismo valor. Pero 
en los platos hay 
dos comidas distintas. 

Cuando se trata de marchar, muchos no saben 
que su enemigo marcha a la cabeza. 

La voz que les manda 
es la voz de su enemigo. 

El que habla allí del enemigo 
es él mismo el enemigo. 

General, tu tanque es un fuerte vehículo. 

Derriba un bosque y destruye cien hombres. 

Pero tiene un defecto: 
necesita un tanquista. 

General, tu bombardero es fuerte. 

Vuela más rápido que una tormenta y transporta más que un elefante. 
Pero tiene un defecto: 
necesita un montador. 

General, el hombre es muy útil. 

Puede volar y puede matar. 

Pero tiene un defecto: 

Puede pensar. 

Cuando empiece la guerra 
vuestros hermanos quizá cambien tanto 
que ya no se conozcan sus rostros. 


Exilio en el Báltico 


103 



Pero vosotros habéis de seguir iguales. 
Irán a la guerra, no 
como a una matanza, sino 
como a un serio trabajo. Todo 
lo habrán olvidado. 

Pero vosotros no deberéis olvidar nada. 
Os echarán aguardiente por el gaznate 
como a todos los demás. 

Pero vosotros no debéis embriagaros. 


104 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



OTRAS POESÍAS INÉDITAS PERTENECIENTES A LA 
«CARTILLA ALEMANA DE GUERRA» 


El labrador ara el campo. 

¿Quién 

recogerá la cosecha? 

En la guerra aumentarán muchas cosas. 

Se harán mayores 

las propiedades de los propietarios, 
la miseria de los que no tienen, 
los discursos del Guía 
y el silencio de los guiados. 

LOS QUE LUCHARON CONTRA SU PROPIO PUEBLO 
luchan ahora contra otros pueblos. 

A los antiguos esclavos 
van a añadirse otros nuevos. 

LOS JÓVENES SE INCLINAN SOBRE LOS LIBROS. 
¿Para qué aprenden? 

Ningún libro enseña 
cómo conseguir agua 
colgados en las alambradas. 

Las muchachas bajo los árboles de la aldea 
eligen sus enamorados. 

La muerte 
elige también. 

Quizá 

ni los árboles quedarán en vida. 

Es DE NOCHE. 

Los casados 

se meten en la cama. Las mujeres jóvenes 
parirán huérfanos. 


Exilio en el Báltico | 105 



LOS ANCIANOS 

llevan dinero a las cajas de ahorros. 

Hay camiones ante las cajas de ahorros. 

Llevan el dinero 
a las fábricas de municiones. 

A LAS DECLARACIONES DEL RÉGIMEN 
siguen como sombras 
los rumores. 

Los gobernantes chillan. 

El pueblo susurra. 

¿Por qué conquistar mercados para las mercancías 
que producen los trabajadores? 

Los trabajadores 

las recibirían de buena gana. 


106 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



PREGUNTAS DE UN TRABAJADOR QUE LEE 


¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas? 

En los libros están los nombres de sus reyes. 

¿Arrastraron esos reyes los trozos de peñasco? 

Y Babilonia, la repetidamente destruida, 

¿quién la reconstruyó tantas veces? ¿En qué casas 
de Lima, la refulgente de oro, vivieron sus albañiles? 

¿A dónde se fueron los constructores la tarde en que quedó acabada 
la Muralla de la China? La gran Roma 

está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los levantó? ¿De quién 
triunfaron los Césares? Bizancio, la bien cantada, 

¿no tenía más que palacios para sus habitantes? Incluso en la legendaria Atlántida, 
la noche en que el mar se la tragó, los que se ahogaban 
aullaron llamando a sus esclavos. 

El joven Alejandro conquistó la India. 

¿Él solo? 

César derrotó a los galos. 

¿No llevaba consigo por lo menos un cocinero? 

Felipe de España lloró cuando su Armada 
fue vencida. ¿No lloró nadie más que él? 

Federico Segundo triunfó en la Guerra de los Siete Años. ¿Quién 
triunfó además de él? 

A cada página, una victoria. 

¿Quién guisaba el banquete de celebración? 

Cada diez años, un gran hombre. 

¿Quién pagaba los gastos? 

Tantas informaciones. 

Tantas preguntas. 


Exilio en el Báltico | 107 



LEYENDA DE CÓMO SURGIÓ EL LIBRO TAO-TE-KING 
CUANDO EMIGRABA LAO-TSE 


A sus setenta años, y muy frágil, 
el maestro sintió afán de ir en busca de paz, 
pues la bondad en el país andaba otra vez floja 
y la maldad tomaba fuerzas de nuevo. 

Y se ciñó las sandalias. 

Hizo un hatillo con lo necesario: 
poco. Pero había esto y lo otro. 

Así, la pipa, que siempre fumaba al anochecer 
y el librito que leía siempre. 

Pan blanco medido a ojo. 

Disfrutó una vez más del valle y lo olvidó 
al emprender el camino a la montaña. 

Y su buey disfrutó de la hierba fresca 
rumiando mientras llevaba a cuestas al viejo. 

Pues para éste ya iba bastante rápido. 

Pero al cuarto día, en los riscos, 
un aduanero le cerró el paso: 

«¿Algo de valor que declarar?». «Nada». 

Y el chico que guiaba el buey dijo: «Enseñaba». 

Y así quedó todo explicado. 

Pero el hombre, de buen humor, 

siguió preguntando: «¿Ha descubierto algo?». 

El chico dijo: «Que el agua blanda en movimiento 
triunfa, con el tiempo, de la piedra poderosa. 

Ya comprendes, lo duro sucumbe». 

Para no perder la última luz del día 
el muchacho aguijó al buey. 

Y ya los tres desaparecían tras un negro abeto 
cuando de repente nuestro hombre se movió 
y gritó: «¡Eh, tú, espera! 

¿Qué es eso del agua, viejo?» 

Preguntó el viejo: «¿Te interesa?» 

Dijo el hombre: «No soy más que un aduanero, 


108 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



pero también me interesa quién vence. 

Si lo sabes, ¡dímelo ya! 

¡Escríbemelo! ¡Díctaselo a este chico! 

Una cosa así no se la lleva uno consigo. 

En casa hay papel y tinta 
y también hay cena: yo vivo ahí. 

¿Qué, te parece bien?» 

Por encima del hombro, el viejo miró 
al hombre: todo remiendos, sin zapatos, 
y la frente, toda una arruga. 

Ay, ningún vencedor se acercaba en él. 

Y murmuró entonces: «¿Tú también?» 

Para rechazar una petición cortés el viejo, 
al parecer, era demasiado viejo. 

Pues dijo en voz alta: «Los que preguntan algo 

merecen respuesta». El muchacho dijo: «Además, va a hacer frío». 

«Muy bien, paremos un poco». 

Y bajó de su buey el sabio, 

y escribieron durante siete días 

y el aduanero les dio de comer (y maldecía sólo en voz baja 
durante ese tiempo a los contrabandistas). 

Y así hasta que se acabó. 

Y el chico entregó al aduanero 

una mañana ochenta y un aforismos. 

Y, agradeciendo un pequeño obsequio para el viaje, 
doblaron tras los abetos de los riscos. 

Decid ahora: ¿se puede ser más cortés? 

¡Pero alabemos no sólo al sabio 
cuyo nombre refulge en el libro! 

Pues al sabio hay que empezar por arrancarle su sabiduría. 

Por eso hay que dar las gracias también al aduanero: 
él se la pidió. 


Exilio en el Báltico | 109 



VISITA A LOS POETAS DESTERRADOS 


Cuando, en sueños, entró en la cabaña de los poetas 
desterrados, que está junto a la cabaña 
donde viven los maestros desterrados (desde allí oía 
disputas y risas), le salió al encuentro Ovidio 
en la puerta y le dijo a media voz: 

«Mejor que todavía no te sientes. No has muerto 

todavía. ¿Quien sabe si no volverás aún... y sin que cambie otra cosa 

que tú mismo?». 

Pero, con el consuelo en los ojos, 
se acercó Po Chú-yi y dijo sonriente: «Este rigor 
ha merecido todo el que por una vez señaló la injusticia». 

Y su amigo Tu-fu dijo, tranquilo: «Ya comprendes, el destierro 
no es un sitio donde se olvide la arrogancia». Pero, más terrenal, 
se les acercó el andrajoso Villon y preguntó: «¿Cuántas 
puertas tiene la casa donde vives?». Y le llevó a un lado 
Dante, y tomándole de la manga, murmuró: «Tus versos 
pululan de faltas, amigo: ¡ten en cuenta 
quién está contra til». Y Voltaire gritó desde allá: 

«¡Ten cuidado con el dinero; si no, te matarán de hambre!» 

«¡Y mete bromas por en medio!», gritó Heine. «Eso no sirve», 
se burló Shakespeare, «cuando vino Jacobo, 
yo tampoco pude escribir más». «¡Si te hacen proceso, 
toma un bribón por abogado!», aconsejó Eurípides, 

«porque ése conocerá los agujeros de las redes de la ley». Las risas 
duraban todavía, cuando desde el rincón más oscuro 
salió un clamor: «Tú, ¿se saben también 
de memoria tus versos? Y los que los saben, 

¿escaparán a la persecución?». «Esos 
son los olvidados», dijo Dante en voz baja; 

«a esos les aniquilaron no sólo los cuerpos, sino también las obras.» 

Las risas se interrumpieron. Nadie se atrevía a mirar allá. El recién llegado 
había palidecido. 


110 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



A LOS ADAPTADOS 


Para no perder el pan, 

en tiempos de creciente opresión, 

muchos resuelven no decir más la verdad 

sobre los crímenes del régimen 

a favor de la explotación, pero 

tampoco difundir las mentiras del régimen, o sea, 

no denunciar nada, pero 

tampoco aprobar nada. El que obra así 

parece sólo confirmar que está decidido, 

incluso en los tiempos de creciente opresión, 

a no perder la cara, pero en realidad 

sólo está decidido 

a no perder el pan. Sí, esa decisión suya 

de no decir ninguna falsedad le sirve, en lo sucesivo, 

para callar la verdad. Esto, claro, 

sólo se puede hacer durante poco tiempo. Pero aun en ese tiempo, 

mientras entran todavía en las oficinas y en las redacciones 

en los laboratorios y en las fábricas, como gente 

de cuya boca nunca sale una falsedad, 

empiezan ya a hacer daño. Quien no pestañea 

al ver un crimen sangriento, le concede 

apariencia de naturalidad. Hace 

de la horrible maldad algo tan corriente como la lluvia 
y tan inevitable como la lluvia. 

Así apoya con su silencio 

a los criminales, pero pronto 

notará que, para no perder el pan, 

no sólo ha de callar la verdad, sino que debe 

decir la mentira. No sin benevolencia 

aceptan los opresores al que está dispuesto 

a no perder el pan. 

No aparece como un sobornado, 
porque no le han dado nada, sino que 
solamente no le han quitado nada. 


Exilio en el Báltico 


111 



Cuando el orador de las alabanzas, 

levantándose en la mesa de los que mandan, abre la jeta 

y se le ven entre los dientes 

los restos de la comida, su discurso 

de alabanza se escucha con dudas. 

Pero el discurso de alabanza del que ayer 

todavía criticaba y no fue invitado al banquete triunfal, 

vale más. El, 

a pesar de todo, es el amigo de los oprimidos. Estos le conocen 
Lo que él dice, es, 
y lo que él no dice, no es. 

Y ahora dice 

que no hay opresión. 

Si es preciso, el asesino 

envía al hermano del asesinado, 

después de comprarle, a que declare 

que una teja ha caído sobre su hermano. Claro, la simple mentira, 
al que no quiere perder el pan, tampoco 
le sirve por mucho tiempo. Hay demasiados 
de su especie. Pronto 

se mete en la inexorable competición de todos 

los que no quieren perder el pan: ya no basta la voluntad de mentir. 
Es necesario saberlo hacer y se exige la pasión. 

El deseo de no perder el pan se mezcla 
con el deseo de conceder un sentido, con especial arte, 
a la estupidez más incoherente, y, sin embargo, 
decir lo indecible. 

De ahí que él tenga que acarrear 

más alabanzas a los opresores que cualquier otro, pues 
está bajo sospecha de haber 
ofendido antes a la opresión. Así 

los que conocen la verdad se hacen los más desaforados embusteros. 

Y todo eso sigue solamente 

hasta que llega alguien que se les lleva 

su anterior honradez, su decencia de otro tiempo, y además 
pierden el pan. 


112 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



LA QUEMA DE LIBROS 


Cuando el régimen ordenó quemar públicamente 
libros de sabiduría dañina, y por todas partes 
se aguijaron bueyes con carretas de libros 
hacia las piras, descubrió 

un poeta perseguido, uno de los mejores, estudiando 
la lista de los quemados, que habían 
olvidado sus libros. Corrió a la mesa de escribir, 
con alas de cólera, y envió una carta a los gobernantes. 
¡Quemadme!, escribió con la pluma al vuelo, ¡quemadme! 
¡No me hagáis esto! ¡No me dejéis atrás! ¿No he dicho 
siempre la verdad en mis libros? ¡Y ahora me vais 
a tratar como a un embustero! Os lo mando: 

¡quemadme! 


Exilio en el Báltico | 113 



EL GOBIERNO COMO ARTISTA 


Para la construcción de palacios y estadios 
se concede mucho dinero. El Gobierno 
se parece en eso a un joven artista, que 
no tiene miedo al hambre cuando se trata 
de hacer famoso su nombre. Claro que 
el hambre de que no tiene miedo el Gobierno 
es el hambre de los demás, esto es, 
del pueblo. 

Como el artista, 

el Gobierno dispone de toda clase de energías sobrenaturales: 

sin que se le diga nada 

lo sabe todo. Lo que puede hacer 

no lo ha aprendido. No ha 

aprendido nada. Su educación 

es más bien deficiente, pero, como por encanto, 

es capaz de tomar la palabra en todo, de organizado todo, 

incluso lo que no entiende. 

Un artista puede ser reconocidamente tonto y, sin embargo, 
ser un gran artista. También en eso 

el Gobierno se parece al artista. Como se dice de Rembrandt 
que no habría pintado de otro modo de haber nacido sin manos, 
también se puede decir que, de haber nacido 
sin cabeza, no gobernaría de otro modo. 

Asombroso en el artista 

es el don de invención. Al escuchar al Gobierno 
en sus descripciones de la situación, uno dice: 

¡Cómo inventa! Hacia la economía, 
el artista sólo siente desprecio; así también 

el Gobierno desprecia abiertamente la economía. Naturalmente, 
tiene algunos ricos protectores. Y, como todo artista, 
vive de eso, de 
chupar dinero. 


114 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



PENSAMIENTOS SOBRE LA DURACIÓN DEL EXILIO 


I 

¡No claves en la pared ni un clavo; 
la chaqueta, tírala en la silla! 

¿Por qué haces planes para cuatro días? 

Mañana volverás. 

¡Deja el arbolito sin regar! 

¿Para qué plantar todavía un árbol? 

Antes que crezca como un escalón 
te irás de aquí, contento. 

Echate la gorra por la cara cuando pasa gente. 
¿Para qué hojear una gramática extranjera? 

La noticia que te llame a casa 
está escrita en lengua conocida. 

Como se deshoja la cal de la pared 
(¡no hagas nada por evitarlo!), 
así se pudrirá la barrera de la violencia, 
que se ha levantado en la frontera 
contra la justicia. 

II 

Mira el clavo que has clavado en la pared: 
¿cuándo crees que vas a volver? 

¿Quieres saber qué crees en el fondo? 

Día tras día 

trabajas por la liberación, 
te sientas a escribir en tu cuarto. 

¿Quieres saber qué piensas de tu trabajo? 

¡Mira en el rincón del patio el pequeño castaño 
al que llevaste a rastras el cubo de agua! 


Exilio en el Báltico 


115 



PERSEGUIDO POR BUENOS MOTIVOS 


Crecí como hijo 

de gente acomodada. Mis padres me ciñeron 
un cuello duro y me educaron 
en las costumbres de recibir servicio 
y me instruyeron en el arte de mandar. Pero 
cuando me hice mayor y miré en torno, 
no me gustó la gente de mi clase 
ni el mandar ni el recibir servicio, 
y abandoné mi clase y me uní 
a la gente modesta. 

Así 

han criado a un traidor, lo han instruido 

en sus artes, y él 

los traiciona al enemigo. 

Sí, yo charloteo sus secretos. Entre la gente 
me paro a explicar 

cómo engañan, y predigo lo que va a pasar, pues yo 
estoy iniciado en sus planes. 

El latín de sus clérigos sobornados 
lo traduzco palabra por palabra al lenguaje corriente, 
se muestra superchería. La balanza de su justicia, 
la descuelgo y enseño 

sus pesas falsas. Y sus informadores les cuentan 
que me pongo junto a los robados, cuando 
deliberan sobre la rebelión. 

Me han amonestado y me han quitado 

lo que gané con mi trabajo. Y como no me enmendé, 

se lanzaron a perseguirme, pero 

en mi casa sólo quedaban escritos que revelaban 

sus planes contra el pueblo. Entonces 

enviaron tras de mí una orden de detención 

que me acusa de bajos designios, esto es 

los designios de los de abajo. 


116 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



Adonde llega, estoy así marcado a fuego 
ante todos los que poseen, pero los desposeídos 
leen la orden de detención 

y me dan refugio donde esconderme. «A ti», oigo decir entonces, 
«te han perseguido 
por buenos motivos». 


Exilio en el Báltico | 117 



A LA POSTERIDAD 


I 

¡Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos! 

La palabra inocente es estúpida. Una frente serena 
indica insensibilidad. El que ríe, 
es que todavía no ha recibido 
la terrible noticia. 

¡Qué tiempos son estos, en que 

una conversación sobre árboles es casi un crimen, 

porque supone callar sobre tantas injusticias! 

El que anda ahí tranquilo por la calle, 

¿ya no es accesible a sus amigos 
que están en apuros? 

Cierto que todavía me gano el sustento, 

pero creedme: es sólo una casualidad. Nada 

de lo que hago me justifica para saciarme el hambre. 

Por azar estoy sano y salvo. (Si se me acaba la suerte, estoy perdido). 

Me dicen: ¡Come y bebe! ¡Alégrate de tener de qué! 

Pero ¿cómo puedo comer y beber, si 

les arrebato a los hambrientos lo que como 

y mi vaso de agua le falta a un sediento? 

Y sin embargo como y bebo. 

También a mí me gustaría tener buen juicio. 

En antiguos libros está qué es tener buen juicio: 

apartarse de la discordia del mundo y pasar 

sin temores la breve vida, 

salir también adelante sin hacer violencia, 

pagar el mal con bien, 

no realizar los deseos, sino olvidarlos: 

eso se llama tener buen juicio. 

Nada de eso puedo hacer yo: 

¡verdaderamente, vivo en tiempos sombríos! 


118 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



II 


A las ciudades llegué en el tiempo del desorden 
cuando reinaba el hambre. 

Entre los hombres llegué en el tiempo de la subversión 
y me rebelé con ellos. 

Así se me pasó el tiempo 

que se me había concedido sobre la tierra. 

Mi comida la comí en medio de las matanzas, 
me eché a dormir entre los asesinos, 
usé del amor distraídamente 
y miré la Naturaleza con impaciencia. 

Así se me pasó el tiempo 

que se me había concedido sobre la tierra. 

En mi tiempo las calles llevaban a la ciénaga. 

Mi habla me delataba a los asesinos. 

Poco podía hacer yo. Pero los que mandaban 
estarían más seguros sin mí —ésa era mi esperanza—. 

Así se me pasó el tiempo 

que se me había concedido sobre la tierra. 

Las fuerzas eran escasas. La meta 
estaba muy lejana; 
claramente visible, aunque para mí 
apenas alcanzable. 

Así se me pasó el tiempo 

que se me había concedido sobre la tierra. 

III 

Vosotros, los que emerjáis de la inundación 
en que nos hemos hundido, 
recordad también, 

cuando habléis de nuestras debilidades, 


Exilio en el Báltico 


119 



el tiempo sombrío 
de que habéis escapado. 

Pues andábamos, cambiando de país más que de zapatos 
a través de la guerra de clases, desesperados, 
cuando sólo había injusticia, y nada de rebelión. 

Al mismo tiempo, sin embargo, sabemos 
que también el odio a la bajeza 
deforma los rasgos. 

También la ira por la injusticia 
acalora la voz. Ay, nosotros, 

los que quisimos preparar el terreno para la bondad, 
no pudimos ser bondadosos. 

Pero vosotros, cuando se llegue a ese punto 
en que el hombre sea una ayuda para el hombre, 
acordaos de nosotros 
con indulgencia. 


120 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



INFORME SOBRE UN NÁUFRAGO 


Cuando el náufrago pisó nuestra isla 
llegó como quien ha alcanzado su meta. 

Casi creo que al mirarnos 

a los que nos habíamos apresurado en su auxilio, 
sintió en seguida compasión de nosotros. 

Desde el mismo comienzo 
sólo se ocupó de nuestras cosas. 

Con las experiencias de su naufragio, 

nos enseñó a navegar a vela. Incluso valentía 

nos dio. De las aguas tempestuosas 

hablaba con gran respeto, porque 

habían vencido a un hombre como él. Verdad es 

que, con eso, le habían enseñado mucho sobre sus trucos. Ese 

conocimiento nos haría mejores 

a sus discípulos. Como echaba de menos ciertas comidas, 
mejoró nuestro arte de guisar. 

Aunque visiblemente descontento consigo mismo, 

no regateó nunca la insatisfacción ante todas las situaciones 

suyas y nuestras. Pero nunca, 

durante todo el tiempo que pasó con nosotros, 

le oímos quejarse de nadie más que de sí mismo. 

Murió de una vieja herida. Tendido ya de espaldas, 
probaba un nuevo nudo para nuestras redes. Así 
murió aprendiendo. 


Exilio en el Báltico 


121 



SOBRE EL ENSEÑAR SIN DISCÍPULOS 


Enseñar sin discípulos, 
escribir sin fama, 
es difícil. 

Hermoso es salir de mañana 
con las cuartillas recién escritas 

hacia el impresor que aguarda, por entre el zumbar del mercado 
donde venden carne y herramientas: 
tú vendes frases. 

El conductor llegó rápido, 

sin desayunar; 

cada curva era un riesgo. 

Entra por la puerta apresurado: 
aquel a quien él quería llevarse 
se ha escapado ya. 

Ahí habla aquel a quien nadie escucha: 

habla demasiado fuerte, 

se repite, 

dice falsedades: 

no se hace mejor. 


122 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



EL QUE APRENDE 


Primero construí sobre arena, luego construí sobre roca. 
Cuando la roca se desmoronó 
ya no construí sobre nada. 

Luego volví a construir muchas veces 
sobre arena y roca, según viniera, pero 
había aprendido. 

Aquellos a quienes confié la carta 
la tiraron. Pero los que yo no tenía en cuenta 
me la trajeron otra vez. 

Entonces aprendí. 

Lo que encargué no se cumplió. 

Cuando llegué, vi 

que eso no era verdad: Lo justo 

se había realizado. 

Con eso aprendí. 

Las cicatrices duelen 
cuando hace frío. 

Pero digo a menudo: Sólo la tumba 
ya no me enseñará nada. 


Exilio en el Báltico 


123 



¿PORQUÉ HA DE CITARSE MI NOMBRE? 


Antes pensaba yo: En tiempos lejanos, 

cuando se hayan derrumbado las casas donde vivo 

y se hayan podrido los barcos en que viajé, 

mi nombre se citará todavía 

con otros. 

Porque alabé lo útil, que 
en mis tiempos se consideraba innoble, 
porque combatí las religiones, 
porque luché contra la opresión o 
por algún otro motivo. 

Porque estuve a favor de los hombres 
y a ellos les atribuí todo, rindiéndoles honor así, 
porque escribí versos y enriquecí el lenguaje, 
porque enseñé a actuar prácticamente o 
por algún otro motivo. 

Por eso pensaba yo: Mi nombre se citará 

todavía: en una piedra 

estará mi nombre: de los libros 

pasará a ser impreso en los nuevos libros. 

Pero hoy 

estoy de acuerdo con que se olvide. 

¿Por qué 

hay que preguntar por el panadero cuando hay bastante 
¿Por qué 

hay que alabar a la nieve que se ha fundido 
cuando se preparan nuevas nevadas? 

¿Por qué 

ha de haber un pasado, si hay 
un futuro? 

¿Por qué 

ha de citarse mi nombre? 


124 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



COMO EL LADRÓN 


Como el ladrón 

en la noche sin luna, mirando a todos lados 

a ver si pasa algún policía, 

así se mueve aquel 

que va en busca de la verdad. 

Y como algo robado 

con los hombros temerosos 

de que una mano se les ponga encima, 

se lleva la verdad. 


Exilio en el Báltico 


125 



EL PENSAMIENTO EN LAS OBRAS DE LOS CLÁSICOS 


Desnudo y sin revestimientos 
aparece ante ti, sin rubor, pues está 
seguro de su utilidad. 

No se inquieta 

de si ya lo conoces; le basta 

que lo hayas olvidado. 

Habla 

con la grosería de los grandes. Sin rodeos, 
sin preámbulos, 
aparece, acostumbrado 
a encontrar respeto, a causa de su utilidad. 

Su oyente es el sufrimiento, que no tiene tiempo. 

Frío y hambre vigilan 

la atención de los oyentes. La más leve desatención 
los condena a sucumbir inmediatamente. 

Pero aunque aparezca con tal señorío, 
deja ver que no es nada sin sus oyentes, 
ni habría venido, ni sabría 
a dónde ir o dónde quedarse 

si ellos no lo reciben. Más aún: si no fuera aleccionado por ellos, 

por los que ayer todavía eran ignorantes, 

perdería pronto su fuerza y se corrompería pronto. 


126 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



[VIAJANDO EN UN CÓMODO COCHE] 


Viajando en un cómodo coche 

por una carretera con lluvia, 

vimos a un hombre andrajoso, al caer la noche, 

que nos hacía señas de llevarle, inclinándose profundamente. 

Estábamos a cubierto y teníamos sitio y pasamos de largo, 

y oímos cómo decía yo con voz malhumorada: 

No, 

no podemos llevar a nadie. 

Ya estábamos muy adelante, quizá a un día de caminar, 
cuando de repente me espanté de esa voz mía, 
de mi proceder y de todo 
este mundo. 


Exilio en el Báltico | 127 



PARA LEER POR LA MAN ANA Y POR LA TARDE 


Aquel a quien quiero 
me ha dicho 
que me necesita. 

Por eso 
me cuido, 

miro por dónde ando y 
tengo miedo ante cualqu 
de que pudiera matarme. 


gota de lluvia, 


128 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



EN TIEMPOS SOMBRÍOS 


No se dirá: Cuando el nogal se mecía en el viento; 

sino: Cuando el Pintor de Brocha Gorda oprimía a los trabajadores. 

No se dirá: Cuando el niño hacía saltar el guijarro plano sobre el rápido del río; 
sino: Cuando se preparaban las grandes guerras. 

No se dirá: Cuando entró la mujer en la habitación; 

sino: Cuando las grandes potencias se aliaron contra los trabajadores. 

Pero no se dirá: Los tiempos eran sombríos; 
sino: ¿Por qué callaron sus poetas? 


Exilio en el Báltico 


129 



EL UNDÉCIMO SONETO 


Cuando hube de mandarte hacia una tierra extraña, 
te procuré, contando con inviernos muy fríos, 
los más gruesos calzones para el trasero amado, 
y medias de buen punto también para las piernas. 

Para tu pecho y para más abajo, en tu cuerpo, 
como para la espalda, te busqué lana pura 
que guardara caliente todo lo que yo quiero 
y algo de calor tuyo dejara para mí. 

Así, con tal cuidado, te vestí en ese día, 
lo mismo que otras veces te desnudé (¡muy pocas!; 
¡querría haberlo hecho mucho más a menudo!). 

Para ti mi vestirte fue como un desnudarte. 

Ahora ya, pensé, todo está bien guardado 
para que no se enfríe también, tan puesto a salvo. 


130 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



MALOS TIEMPOS PARA LA LÍRICA 


Ya lo sé, sin embargo: sólo se quiere 

al que es feliz. Agrada 

oír su voz. Su rostro es hermoso. 

En el huerto, el árbol jorobado 
muestra que la tierra es mala, pero 
los que pasan le critican la joroba 
y con razón. 

No veo las barcas verdes ni las alegres velas 

en el mar. De todo eso no veo 

más que la red desgarrada del pescador. 

¿Por qué hablo sólo de que, a sus cuarenta años, 
la guardesa anda ya encorvada? 

Los pechos de las muchachas 
son cálidos como antaño. 

En mi canto, una rima 
me resultaría casi presunción. 

En mí luchan 

el entusiasmo por el manzano florecido 
y el espanto por los discursos del Pintor de Brocha Gorda. 
Pero sólo esto último 
me empuja a la mesa de escribir. 


Exilio en el Báltico 


131 



MALOS TIEMPOS PARA LA JUVENTUD 


En vez de jugar en el bosque con los de su edad 

mi hijo se encorva sobre los libros, 

y lo que más le gusta es leer 

acerca de los engaños de los adinerados, 

acerca de las matanzas de los generales. 

Cuando lee aquello de que nuestras leyes 
prohíben a pobres y ricos dormir bajo los puentes, 
le oigo reír divertido. 

Cuando descubre que el que escribió un libro está sobornado, 

se inflama su frente joven. Me parece muy bien, 

pero querría, sin embargo, poder 

ofrecerle unos años de muchacho en que 

se fuera a jugar al bosque con los de su edad. 


132 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



SOBRE LA VIOLENCIA 


Al torrente impetuoso, lo llaman violento 
pero al cauce que lo estrecha 
nadie lo llama violento. 


Exilio en el Báltico 


133 



[LLEGARÁ UN DÍA] 


Llegará un día en que os arrepentiréis de esto, 
ruidosos que gritáis y silenciosos que calláis. 

Y si no llegara tal día, lloraría hoy por vosotros, 
aunque sólo fuera por vuestros hijos. 


134 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



PRIMAVERA, 1938 


Hoy, domingo de Pascua, temprano, 

una súbita tormenta de nieve llegó sobre la isla. 

Entre los setos verdeantes había nieve. Mi hijito 

me llevó a un pequeño melocotonero junto a la pared de la casa, 

apartándome de unos versos en que señalaba con el dedo 

a los que preparan una guerra que va a asolar 

el continente, esta isla, mi pueblo, mi familia 

y a mí. En silencio 

echamos un saco 

sobre el árbol aterido. 

Sobre el Sund cuelgan nubes de lluvia, pero al jardín 
lo dora aún el sol. Los perales 

tienen hojas verdes, aún sin flor; los ciruelos, en cambio, 
han florecido aún sin hojas. Las blancas umbelas 
parecen brotar de ramas secas. 

Sobre las aguas rizadas del Sund 
corre una barquita de velas remendadas. 

En el gorjeo de los estorninos 
se mezcla el tronar lejano 
de los cañones de la flota en maniobras 
del Tercer Reich. 

En las praderas junto al Sund 

el búho chilla a menudo en estas noches de primavera. 

Según la superstición de los campesinos, 

el búho hace saber a los hombres 

que no van a vivir mucho. A mí, 

que sé que he dicho la verdad 

sobre los que mandan, el ave mortal no necesita 

hacérmelo saber. 


Exilio en el Báltico | 1 35 



ALABANZA DE LA DUDA 


¡Alabada sea la duda! Os lo aconsejo: saludadme 
alegres y con respeto 

al que examina vuestra palabra como una mala moneda. 

Querría que fuerais prudentes y no 

dierais vuestra palabra con demasiada confianza. 

Leed la historia y ved 

en loca fuga los ejércitos invencibles. 

Por todas partes 

se derrumban fortalezas inexpugnables 
y aunque la Armada al zarpar era innumerable, 
los barcos que volvieron 
eran numerables. 

Así se irguió un día un hombre sobre la montaña inaccesible 
y el barco alcanzó el final 
del mar infinito. 

¡Oh hermoso sacudir la cabeza 
sobre la verdad indiscutible! 

¡Oh valerosa cura del médico 
en el enfermo desahuciado! 

Pero ¡oh la más bella de todas las dudas, 

cuando los desanimados y debilitados levantan la cabeza 

y ya no creen 

en la fuerza de sus opresores! 

Oh, pero ¡con cuánta fatiga se había combatido la doctrina! 

¡Cuántos sacrificios costó! 

Que eso fuera así y no de otro modo, 

¡qué difícil fue verlo! 

Con un respiro, un hombre lo anotó un día en el registro de la sabiduría. 

Quizá lleva allí mucho tiempo, y muchas generaciones 
viven con ello, y lo ven como sabiduría eterna, 
y quienes lo saben desprecian a los que no. 

Y es posible entonces que surja una sospecha, pues nuevas experiencias 


136 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



hacen sospechoso el axioma. Surge la duda. 

Y otro día un hombre borra cuidadosamente el axioma 
del registro de la sabiduría. 

Atronado de órdenes, alineado 

por barbudos médicos para ver su aptitud, inspeccionado 
por radiantes seres con distintivos dorados, amonestado 
por solemnes clérigos que le meten en los oídos un libro 
redactado por Dios mismo, adoctrinado 

por impacientes maestros de escuela, el pobre está ahí, oyendo 
que este mundo es el mejor de los mundos y que el agujero 
en el techo de su cuarto lo ha planeado el mismo Dios. 

Realmente, le resulta difícil 
dudar de este mundo. 

Sudoroso se agacha el hombre que construye la casa donde no va a vivir, 
pero también se fatiga sudoroso el hombre que construye su propia casa. 
Ahí están los que no tienen escrúpulos, los que nunca dudan. 

Su digestión es brillante, su juicio es infalible. 

No creen en los hechos, creen sólo en sí mismos. Si hace falta 
los hechos deben creer en ellos. Su tolerancia consigo mismos 
es ilimitada. Los argumentos 
los oyen con los oídos del espía. 

A los sin escrúpulos, los que nunca dudan 
se unen los escrupulosos, los que nunca actúan. 

Estos no dudan para llegar a una decisión, sino 
para escapar de la decisión. Las cabezas 
las usan sólo para sacudirlas. Con aire preocupado 
avisan del agua a los pasajeros del barco que se hunde. 

Bajo el hacha del asesino, 

se preguntan si éste no es también un hombre. 

Murmurando la observación 

de que el asunto no está bien estudiado aún, se meten en la cama. 

Su actividad consiste en vacilar. 

Su expresión predilecta es: No está eso maduro para la decisión. 


Exilio en el Báltico 


137 



Cierto, si alabáis la duda, 

¡no alabéis 

la duda que es desesperación! 

¡De qué le sirve poder dudar al que 
no se puede decidir! 

Puede actuar mal 

quien se contenta con demasiado pocos motivos, 
pero queda inactivo en el peligro 
quien necesita demasiados. 

Tú, que eres un guía, no olvides 
que lo eres porque dudaste de los guías. 

Así, ¡permite a los que guías 
que duden! 


138 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



ALABANZA DEL OLVIDO 


¡Bueno es el olvido! 

Si no, ¿cómo iba 

a separarse el hijo de la madre que lo ha amamantado, 
que le ha dado la fuerza de sus miembros, 
y la pone a prueba sujetándole? 

O ¿cómo iba a abandonar el discípulo al maestro 
que le ha concedido el saber? 

Una vez concedido el saber 
el discípulo debe ponerse en camino. 

En la vieja casa 

entran los nuevos residentes. 

Si los que la construyeron siguieran allí 
la casa sería pequeña. 

Calienta el horno: al alfarero 
ya no se le conoce. El arador 
no reconoce la hogaza de pan. 

Sin el olvido de la noche, borradora de huellas, 

¿cómo se levantaría el hombre por la mañana? 

El que han derribado al suelo seis veces, 

¿cómo se levantaría por séptima vez, 
para arar el suelo pedregoso, para volar 
hacia el peligroso cielo? 

La debilidad de la memoria concede 
fuerza al hombre. 


Exilio en el Báltico 


139 



[TODOS LOS AÑOS EN SEPTIEMBRE] 


Todos los años, en septiembre, cuando empiezan las clases, 

las mujeres de las barriadas entran en las papelerías 

y compran los libros y los cuadernos para sus niños. 

Desesperadas, pescan las últimas monedas 

de sus bolsitos desgastados, sufriendo 

de que el saber sea tan caro. Además, no sospechan 

qué malo es el saber que les está 

destinado a sus hijos. 


140 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



CANCIÓN SOBRE LAS BUENAS PERSONAS 


A las buenas personas se las conoce 
en que mejoran 

cuando se las conoce. Las buenas personas 
invitan a mejorarlas, pues 

¿por qué se hace uno más juicioso? Porque atiende 
y porque se le dice algo. 

Pero, a la vez, 

mejoran al que las ve 

y al que ven. No ayudando 

a encontrar dónde comer o a ver más claro, sino, 
aún más, porque sabemos que viven 
y cambian el mundo: así es como nos ayudan. 

Cuando se las busca, están ahí. 

Se acuerdan de su propia 
cara vieja en el último encuentro. 

De cualquier modo que hayan cambiado 
—pues sí que cambian, por cierto—, 
como mucho, se han hecho más conocibles. 

Son como una casa que hemos ayudado a construir: 
no nos obligan a vivir en ella, 
a veces ni lo permiten. 

Podemos en todo momento acercárnosles 

en nuestro tamaño más pequeño, pero 

hemos de elegir bien lo que llevemos con nosotros. 

Para sus regalos, saben alegar motivos. 

Al volverlos a encontrar tirados, se ríen. 

Pero también en esto son de fiar: en que, 
si confiamos nosotros mismos, 
confían también. 

Cuando cometen errores, nos reímos: 
pues, si ponen una piedra en lugar equivocado, 
vemos, al observarles, 
cuál es el sitio justo. 


Exilio en el Báltico 


141 



Seg anan cada día nuestro interés, tal como 
se ganan su pan de cada día. 

Tienen interés por algo 
que les queda fuera. 

Las buenas personas nos ocupan, 

parece que por sí solas no pueden llevar nada a cabo, 

todas sus soluciones siguen conteniendo tareas. 

En los momentos de peligro en barcos que se hundan 
de pronto vemos sus ojos reposar con grandeza en nosotros. 
Como quiera que no seamos justos con ellas, tal como somos, 
sin embargo, están de acuerdo con nosotros. 


142 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



SE EXAMINARÁ LA LITERATURA 


I 

Los que se sientan a escribir en las sillas de oro 
serán interrogados acerca de los que 
les tejían las ropas. 

No en busca de sus sublimes pensamientos 

se examinarán sus libros, sino que 

por alguna frase ocasional, que permita inferir 

una cualidad de los que tejían ropas, 

se les leerá con interés, pues ahí puede tratarse de 

rasgos de los preclaros antepasados. 

Enteras literaturas, 

redactadas con selectas expresiones, 

serán exploradas en busca de indicios 

de que también hubo rebeldes donde había opresión. 

Implorantes apelaciones a seres sobreterrenales 

demostrarán que entonces había terrenales sentados sobre terrenales. 
La preciosa música de palabras sólo dará noticia 
de que para muchos no había qué comer. 

II 

Pero en esos tiempos se alabará 
a los que se sentaron a escribir en el santo suelo, 
sentados entre los de abajo, 
sentados junto a los que luchaban; 

los que dieron noticia de los sufrimientos de los de abajo, 
los que dieron noticia de las hazañas de los que luchaban, 
con mucho arte. En el noble lenguaje 
antes reservado 
a la glorificación de los reyes. 

Sus descripciones de los abusos y sus llamamientos 

llevarán aún la huella dactilar 

de los de abajo. Pues a éstos 

se las dieron ellos, y éstos 

las pasaron, bajo la sudada camisa, 


Exilio en el Báltico | 143 



a través de los cordones de policía, 
a sus compañeros. 

Sí, llegará un tiempo en que 

esos juiciosos y comprensivos, 

coléricos y esperanzados, 

que escribían sentados en el santo suelo, 

rodeados de los de abajo y de los que luchaban, 

sean alabados públicamente. 


144 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



1940 


Llega la primavera. Los suaves vientos 
libran del hielo invernal a los rebaños. 

Temblando, los pueblos del Norte esperan 
la flota de guerra del Pintor de Brocha Gorda. 

De las bibliotecas públicas 
salen los verdugos. 

Apretando a sus hijos, 

las madres se paran, consternadas, a observar 
el cielo, a ver los inventos de los sabios. 

Los proyectistas se inclinan, 
encorvados sobre las mesas de diseño: 
un error de cifras, y las ciudades del enemigo 
quedarán sin destruir. 

La niebla esconde 
los caminos 
los chopos 
las granjas y 
la artillería. 

Me encuentro en la islita Lidingó. 

Pero una de estas noches 

tuve pesadillas y soñé que estaba en una ciudad 
y descubría que los letreros de las calles 
estaban en alemán. Bañado en sudor 
desperté, y con alivio 

vi los abetos, negros de noche, ante la ventana, y supe: 

Estaba en el extranjero. 

Mi hijo me pregunta: ¿Voy a estudiar matemáticas? 

Para qué, querría decir. Que dos pedazos de pan son más que uno, 
ya lo notarás tú también. 

Mi hijo me pregunta: ¿Voy a aprender francés? 

Para qué, querría decir. Ese imperio se hunde. Y 
con frotarte la tripa con la mano y gruñir, 
ya te entenderán. 


Exilio en el Báltico | 145 



Mi hijo me pregunta: ¿Voy a aprender historia? 

Para que, querría decir. Aprende a meter la cabeza en tierra 
y quizá sobrevivirás. 

¡Sí, aprende matemáticas, digo, 
aprende francés, aprende historia! 

Ante la pared enjalbegada 

está el negro baúl de soldado con los manuscritos. 

Sobre él, lo de fumar, con los ceniceros de cobre. 

El mural chino, con El Hombre Que Duda, 

cuelga encima. También están las máscaras. Y junto a la cama 

está el pequeño receptor de seis lámparas. 

Muy de mañana, doy vuelta al botón y oigo 
las proclamas de victoria de mis enemigos. 

Huyendo de mis compatriotas 
he llegado ahora a Finlandia. Amigos 
que ayer no conocía ponen unas camas 
en cuartos limpios. En la radio 

oigo las proclamas de victoria de la canalla. Curioso, 

observo el mapa de esa parte del mundo. Allá arriba en Laponia, 

hacia el Océano Glacial Artico, 

veo todavía una puertecita. 


146 


Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



FINLANDIA, 1940 


I 

Ahora somos refugiados 
en Finlandia. 

Mi hijita 

vuelve a casa por la tarde imprecando: con ella 
no quiere jugar ningún niño. Es alemana y pertenece 
a un pueblo de ladrones. 

Si mezclo en la discusión una palabra en voz alta 
me invitan a callar. Aquí no les gustan 
las palabras en voz alta de uno 
que pertenece a un pueblo de ladrones. 

Cuando le recuerdo a mi hijita 
que los alemanes son un pueblo de ladrones, 
se alegra conmigo de que no les quieran 
y nos reímos juntos. 

II 

A mí, que vengo de labradores, 
me molesta ver 
que se tire el pan. 

¡Se comprende 
cómo odio su guerra! 


Exilio en el Báltico 


147 



[FRAGMENTOS DE UN] POEMA DIDÁCTICO 
SOBRE LA NATURALEZA DE LOS HOMBRES 


Sobre la comprensión de lo existente 

Luego, cuando se trató de comprender por entero lo existente, 
se buscaron leyes que lo explicaran, de modo 
que estuviera claro cómo y de qué manera 
lo que existía había llegado a ser tal como era. 

Pero cuando se comprendió así lo existente y se averiguaron 
sus leyes y se las puso en palabras, 

se echó de ver que toda comprensión era demasiado poco. 

Cierto que era importante ver cómo era así lo que era... 

Cuando se quejan así de que les roban la vida, piensan esos 
en el robo que se les hizo y el que ellos hicieron: 
pues también la vida que les roban era robada. 

Ay, con avidez arrebatan el pescado que el pescador arrebató al mar, 
a su vez los comerciantes al pescador, pero la mujer que fríe el pescado 
echa de mala gana el aceite en la sartén, con miradas dolorosas 
a las reservas que disminuyen. ¡Oh miedo a quedarse sin aceite! 

¡Terror a no tener ya nada y no recibir nada! ¡Espanto de ser robados! 

De ninguna violencia se asustaron los padres. Sólo con esfuerzo 
y cometiendo crímenes reciben la herencia los herederos. 

Con miedo esconde allá el tintorero su preciosa receta a los clientes. 
¿Qué, si se supiera? Y allá en el corro de los artistas que se emborrachan, 
un poeta se muerde la lengua: ¡ha dejado escapar una idea! 

Con lisonjas engaña el hombre a la muchacha detrás de los matorrales 
para acostarse con ella, 

el sacerdote arranca sacrificios a la hambrienta familia de aparceros, 
y el médico se apodera del daño corporal como de una fuente de dinero. 
¿Quién podría soportar en tal mundo la idea de la muerte? 

Entre «¡Suelta eso!» y «¡Es mío!» se mueve la vida, y a ambos, 
al que sujeta y al que arrebata, la mano se les encoge en garra. 

Y como a ellos les oprime el capitalismo, 

están contra él igual que se está contra un enemigo 

del que se huye o al que se ataca para matarlo. 

Pero eso no basta. 


148 | Bertolt Brecht - Poesías (1933-1941) 



Pues no se logra alejarlo o alejarse. 

Y no es sólo perjudicial, sino también útil. 

Ellos sin embargo imaginan que se han equivocado 
de camino y ahora es posible dar la vuelta 
y andar bien en otra dirección. 

Creyendo eso, revelan su creencia 

de ser inalterables, en todo tiempo los mismos, 

independientes de su actuación, obedientes a la voz interior, 

de modo que podrían dar la vuelta a su antojo 

y entrar por nuevos caminos, siendo ellos mismos los de antes. 

Pero al volver atrás, sin embargo, no serían los mismos los que volvieran 

sino que otros se pondrían en el antiguo lugar 

de que se desvió el camino errado en otro tiempo: esto es, 

los que entraron por un camino errado y dieron la vuelta. 

Y también el lugar se habría vuelto diferente mientras tanto. 

Intervención 

Aquella mañana, ante la fortificación. 

se nos aparecieron junto al árbol ametrallado 

tres viejas. Estaban a un metro 

por encima de la tierra, en la media luz, 

y dijeron: «¡No disparéis! Ahí enfrente 

quedan nuestros hijos. Más bien, 

dadnos acá los calcetines, que os los zurzamos. 

Quitaos los cascos de acero, que veamos 
si tenéis limpias las orejas». Y una 
había traído un pan blanco y nos pidió 
un cuchillo, y entonces precisamente 
empezó la batalla. 


Exilio en el Báltico 


149 



Muchos lo ven así 


Muchos lo ven así, como si nos lanzáramos 

a las actividades más extemporáneas, 

como si nos esforzáramos en insólitas misiones 

para probar nuestras fuerzas o someterlas a demostración... 

Pero en realidad lo ve mejor quien 

nos ve hacer sencillamente lo inevitable: 

ir lo más derecho posible, superar los obstáculos 

del día, evitar los pensamientos 

que han tenido malas consecuencias, averiguar 

los favorables: precisamente, 

abrir camino a la gota hacia el arroyo 

que se abre camino entre los guijarros. 



CALIFORNIA 


( 1941 - 1947 ) 




152 | Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



EL PAISAJE DEL EXILIO 


Yo también, pese a todo, en el último barco 
vi aún la alegría de la aurora entre los aparejos 
y los cuerpos gris claro de los delfines 
emergiendo del Mar del Japón. 

Y los cochecitos de caballos con adornos dorados 
y los velos rosas de las matronas 
en las callejas de la predestinada Manila, 
también los vio con alegría el fugitivo. 

Las torres del petróleo y los sedientos jardines de Los Angeles 
y los barrancos de California en el atardecer y los mercados de frutas, 
al mensajero de la desdicha 
tampoco le dejaron frío. 


California | 153 



HOLLYWOOD 


Todas las mañanas, para ganarme el pan, 
salgo al mercado donde se compran mentiras. 
Esperanzado 

me alineo entre los vendedores. 


154 | Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



LA MÁSCARA DEL MAL 


En mi pared cuelga un trabajo japonés en madera, 
la máscara de un demonio malo, dorada con laca. 
Identificándome con su sentir, observo 
las hinchadas venas de la frente, que indican 
qué esfuerzo cuesta ser malo. 


California 


155 



[EN VISTA DE LA SITUACIÓN] 


En vista de la situación en esta ciudad, 
actúo así: 

Al entrar, doy mi nombre y enseño 
los papeles que lo prueban con sellos 
que no se pueden falsificar. 

Si digo algo, cito testigos de cuya veracidad 
tengo pruebas. 

Si callo, doy a mi rostro 

una expresión de vacío en que se ve 

que no medito. 

Así 

no permito a nadie que me conceda crédito. Rechazo 
toda confianza. 

Hago eso porque sé que la situación de esta ciudad 
hace imposible creer. 

Sin embargo, ocurre a veces 

—estoy divertido u ocupado— 

que me sorprenden y me preguntan 

si no soy un estafador, si no he mentido, 

si no me propongo algo determinado. 

Y yo 

me quedo siempre confuso, hablo vacilante y callo 
todo lo que habla a mi favor, y en cambio 
me avergüenzo. 


156 | Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



¡ENTREGA LA MERCANCÍA! 


Una y otra vez, 

cuando corro por sus ciudades 

buscándome el sustento, me dicen: 

¡Enseña qué hay en ti, 
ponlo en la mesa! 

¡Entrega la mercancía! 

¡Di algo que nos anime! 

¡Cuéntanos de nuestra grandeza! 

¡Adivina nuestros deseos secretos! 

¡Muéstranos la solución, 
hazte útil! 

¡Entrega la mercancía! 

Ponte de nuestra parte: 
para sobrepasarnos 
muéstrate como uno de nosotros; 
te llamaremos el mejor. 

Podemos pagar, tenemos medios, 
nadie puede, salvo nosotros. 

¡Entrega la mercancía! 

Sábelo: nuestros grandes maestros 

son los que enseñan lo que queremos que se enseñe. 

¡Reina al servirnos! 

¡Dura procurándonos duración! 

¡Juega nuestro juego; nos repartimos el botín! 
¡Entrega la mercancía! ¡Sé honrado con nosotros! 
¡Entrega la mercancía! 

Cuando observo vuestras caras de podredumbre 
se me pasa el hambre. 


California | 157 



ESTO LES DIRÉ 


Me pregunté: ¿Por qué hablar con ellos? 
Ellos compran el saber para venderlo. 
Quieren oír dónde hay saber barato 
que se pueda vender caro. ¿Por qué 
iban a querer saber algo que 
habla contra compra y venta? 

Quieren vencer, 

no quieren saber nada contra su victoria. 
No quieren que les opriman, 
quieren oprimir. 

No quieren el progreso, 
quieren el lucro. 

Obedecen a todo 

el que les prometa que podrán mandar. 
Se sacrifican para 

que el ara de los sacrificios siga en pie. 

Qué les voy a decir, pensé. Esto 
les diré, decidí. 


158 | Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



LA INFAMIA 


Cuando me robaron en Los Angeles, la ciudad 
de los sueños venales, noté 
cómo ese hurto, cometido por algún fugitivo 
semejante a mí mismo y a algún lector 

de todas mis poesías, yo lo mantenía cuidadosamente en secreto, 
como si temiera que la infamia 

se pudiera llegar a conocer, digamos, en el mundo de los animales. 


California | 159 



SOBRE LA CREENCIA BURGUESA EN DIOS 


El uno es rico y el otro es pobre 
y no se ve por qué pasa eso, pues 
hay tontos ricos y hay sabios 

que no saben dónde meter la cabeza cuando llueve. 

Entonces, puesto que nada va por méritos, 
debe haber un Dios, sin embargo, 
que disponga a su gusto. 

¿Qué es un billete de Banco, aunque sea un papel 
sin peso, para que, sin embargo, 
se haga salud y calor, amor y seguridad? 

¿No tiene una esencia espiritual? 

Esto es algo divino. 

¿Por qué bajan esos muertos de hambre a las minas de carbón? 

Tienen azadas y martillos en sus grandes manos 
y sin embargo los ricos andan entre ellos el sábado a mediodía 
sin miedo: 

Dios los protege. 

Pero sobre todo: ¡la muerte! 

Cuando nos despojen de la vida, 

¿cómo vamos a dejarnos despojar de nada, nosotros los despojadores? 
Siempre hemos ganado algo por vivir: 

¿no vamos a ganar nada por nuestra muerte? 

Dios nos concede una vida mejor. 


160 | Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



LECTURAS SIN INOCENCIA 


En sus diarios de los años de la guerra 
menciona el escritor Gide un gigantesco plátano 
al que admira largamente por su enorme tronco, 
su poderoso ramaje y el equilibrio 
establecido por los pesos de sus ramas mayores. 

En la lejana California 

leo este apunte y sacudo la cabeza. 

Los pueblos se desangran. Ningún plan natural 
prevé un equilibrio dichoso. 


California 


161 



ANTE LA NOTICIA DE LA ENFERMEDAD 
DE UN PODEROSO ESTADISTA 


Si el hombre imprescindible arruga la frente 
tiemblan dos imperios planetarios. 

Si el hombre imprescindible muere 

el mundo mira a su alrededor como una madre sin leche para su niño. 
Si el hombre imprescindible volviera una semana después de su muerte, 
no se le encontraría en todo el imperio ni un puesto de portero. 


162 


Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



OTOÑO EN CALIFORNIA 


En mi jardín 

solo hay plantas de hoja perenne. Si quiero ver otoño 
subo a la casa de campo de mi amigo, en las colinas. Allí 
puedo quedarme un rato y ver un árbol 
privado de hojas y hojas privadas de tallo. 

Vi una gran hoja otoñal, que el viento 

arrastraba largamente por la carretera, y pensé: ¡Qué difícil 

calcular el camino futuro de la hoja! 


California 


163 



YO, EL SUPERVIVIENTE 


Ya lo sé, naturalmente: sólo por suerte 
he sobrevivido a tantos amigos. Pero esta noche, en sueños, 
oí a esos amigos decir de mí: «Los más fuertes sobreviven». 
Y me odié. 


164 


Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



REGRESO 


La ciudad paterna, ¿cómo la encuentro, pese a todo? 
Siguiendo las bandadas de bombarderos 
llego a casa. 

Pero ¿dónde queda? Donde están 
esas enormes montañas de humo. 

Lo que hay ahí entre las hogueras 
es la casa. 

La ciudad paterna, ¿cómo me va a recibir? 

Ante mí llegan los bombarderos. Mortales bandadas 
os anuncian mi regreso. Llamaradas de incendios 
preceden al hijo. 


California | 165 



EL ÚLTIMO 


Se ha combatido la lucha, ¡a la mesa ahora! 
También los tiempos negros tienen su fin. 

Quien quedó del combate, eche mano al tenedor. 
El más fuerte fue el que sobrevivió. 

Y al último le muerden los perros. 

¡Levántate, tú, cansado! 

El fuerte es el que no dejó atrás a nadie. 

¡Sal otra vez, renquea, arrástrate, golpéate! 

¡Y trae al último! 


166 | Bertolt Brecht - Poesías (1941-1947) 



LA GUERRA HA QUEDADO DESHONRADA 


Según oigo decir, en los mejores círculos se habla 

de que la Segunda Guerra Mundial, desde el punto de vista moral, 

no ha estado a la altura de la Primera. La Wehrmacht 

ha de deplorar los métodos con que las SS realizaron 

la extirpación de ciertos pueblos. Los industriales del Ruhr, 

por lo visto, lamentan las sangrientas cacerías 

que llenaron de trabajadores esclavos sus minas y fábricas: los intelectuales, 

oigo decir, maldicen la exigencia de trabajadores esclavos por parte de 

los industriales, así como los malos tratos. Hasta los obispos 

se horrorizan de ese modo de hacer la guerra; en resumen, 

domina por todas partes la impresión de que los nazis, por desgracia, 

hicieron un flaco servicio a la Patria, y de que la guerra, 

en sí y por sí necesaria, con esa manera 

tan desaforada y realmente inhumana 

como se llevó a cabo esta vez, para una temporada, 

se ha desacreditado. 


California 


167 




BERLÍN ESTE 


(1948-1956) 




170 | Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



EL CAMBIO DE RUEDA 


Me he sentado en la cuneta. 

El conductor cambia la rueda. 

No me gusta estar allí de donde vengo. 
No me gusta estar allí a donde voy. 
¿Por qué observo el cambio de rueda 
con impaciencia? 


Berlín Este | 171 



UNA NUEVA CASA 


De vuelta al cabo de quince años de exilio 
me he alojado en una hermosa casa. 

Mis máscaras japonesas y el mural chino con El Hombre Que Duda 

los he colgado aquí. El circular entre escombros 

todos los días me recuerda qué privilegios 

me han obtenido esta casa. Espero 

que esto no me haga tomar con paciencia los agujeros 

en que viven tantos millares. Todavía, 

en el armario de los manuscritos, sigue estando 

mi baúl. 


172 | Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



VERIFICACIÓN 


Al volver 

todavía no tenía el pelo gris. 

Entonces me alegré. 

Las fatigas de las montañas quedan detrás de nosotros. 
Ante nosotros quedan las fatigas de las llanuras. 


Berlín Este | 173 



[SOBRE EL GOZO DEL EMPEZAR] 


¡Oh gozo del empezar ¡Oh madrugada! 

¡Primera hierba, cuando parecía olvidado 
qué es verde! ¡Oh primera página del libro 
esperado, tan sorprendente! Lee 
despacio: demasiado deprisa 

se te adelgaza la parte por leer. ¡Y la primera agua vertida 
en el rostro sudoroso! ¡Fresca, 

limpia camisa! ¡Oh comienzo del amor! ¡Mirada que se extravía! 

¡Oh comienzo del trabajo! ¡Aceite que echar 

en la máquina fría! ¡Primer agarrón y primer zumbido 

del motor que arranca! ¡Y primera chupada 

de tabaco llenando los pulmones! ¡Y tú, 

pensamiento nuevo! 


174 


Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



DÍA CALUROSO 


Día caluroso. Con la carpeta de escribir en las rodillas 

me siento en el cenador. Una barca verde 

cruza ante la vista por entre los prados. En la popa, 

una monja gruesa con gruesas ropas. Delante de ella, 

un hombre entrado en años, en traje de baño, probablemente un cura. 

En el banco de remar, remando con todas sus fuerzas, 

un chico. ¡Como en los viejos tiempos!, pienso, 

¡como en los viejos tiempos! 


Berlín Este | 175 



EL HUMO 


La casita bajo árboles junto al lago. 
Del tejado sube humo. 

Si faltara, 

qué desconsolados quedarían 
casa, árboles y lago. 


176 | Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



ABETOS 


De mañana 

los abetos están cobrizos. 

Así los veía yo 

hace medio siglo, 

hace dos guerras mundiales, 

con ojos jóvenes. 


Berlín Este | 1 77 



EL MANCO EN EL BOSQUE 


Sudoroso se agacha 

a recoger ramas secas. Los mosquitos 

se los espanta sacudiendo la cabeza. Entre las rodillas 

ata fatigosamente el haz de leña. Gimiendo 

se endereza, extiende la mano, a ver 

si llueve. Brazo en alto, 

el temido hombre de las SS. 


178 | Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



LEYENDO A HORACIO 


Ni el diluvio 
duró eternamente. 
Un día se retiraron 
las negras aguas. 

Eso sí, ¡qué pocos 
duraron más tiempo! 


Berlín Este 


179 



RUIDO 


Después, en otoño, 

anidan, en los plateados álamos, grandes bandadas de cuervos. 

Pero durante todo el verano, 

como el lugar no tiene pájaros, 

no oigo más que ruido de gente que se mueve. 

Me contento con eso. 


180 


Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



MÁXIMAS 


I 

Al andar por ahí 
no apunté nada. 

No sé dónde quedó mi sombrero. 
No sé dónde los siete anteriores. 

II 

No te fíes de tus ojos, 
no te fíes de tus oídos. 

Ves oscuridad, 
quizá es luz. 


Berlín Este 


181 



DEBILIDADES 


Tú no tenías ninguna. 
Yo tenía una: 
amaba. 


182 | Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



SOBRE UN LEÓN CHINO DE RAÍCES DE TÉ 


Los malos temen tus garras. 

Los buenos disfrutan con tu gracia. 
Algo así 

me gustaría oír decir 
de mi verso. 


Berlín Este | 1 83 



LA VOZ DE LA TORMENTA DE OCTUBRE 


La voz de la tormenta de octubre 

en torno a la casita entre juncos 

me parece mi propia voz. 

Cómodamente 

tumbado en la cama escucho 

sobre el mar y la ciudad 

mi voz. 


184 | Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



[ESTÁS AGOTADO...] 


Estás agotado del largo trabajo. 
El orador se repite, 
habla largamente, habla con fati 
No lo olvides, tú, el cansado: 
Dice la verdad. 



EL PERRO 


El jardinero me dice: El perro 
es fuerte y listo, y lo hemos comprado 
para vigilar los huertos. Pero usted 
lo ha educado para ser amigo del hombre. 
¿Para qué le damos de comer? 


186 


Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



LA SOLUCIÓN 

[ 1953 ] 


Después de la rebelión del 17 de junio 

el secretarlo de la Unión de Escritores 

hizo repartir octavillas en la Avenida Stalin 

en que se leía que el pueblo 

había perdido la confianza del Gobierno 

y sólo la podía recobrar 

redoblando su trabajo. ¿No sería 

más sencillo, sin embargo, que el Gobierno 

disolviera al pueblo y 

eligiera otro? 


Berlín Este 


187 



PLACERES 


La primera mirada por la ventana, de mañana. 
El viejo libro recobrado. 

Caras alegres. 

Nieve, el cambio de las estaciones. 

El periódico. 

El perro. 

La dialéctica. 

Ducharse, nadar. 

Vieja música. 

Zapatos cómodos. 

Comprender. 

Nueva música. 

Escribir, plantar. 

Viajar. 

Cantar. 

La amistad. 


188 


Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



TIEMPOS DIFÍCILES 


De pie, escribiendo en mi pupitre, 
veo por la ventana las matas de saúco 
y observo en ellas algo rojo y algo negro 
y de repente me acuerdo de los saúcos 
de mi niñez en Augsburg. 

Durante varios minutos delibero 

muy en serio si voy a ir a la mesa 

a buscar las gafas para ver 

otra vez las bayas negras en las ramitas rojas. 


Berlín Este | 1 89 



[CONTENTO DE COMER CARNE] 


Contento de comer carne, el jugoso filete 
con el pan de centeno, bien cocido y oloroso, 
y la rebanada del gran queso; y del jarro 
beber la cerveza fría: eso 

se censura como bajo, pero pienso que bajar a la tumba 
sin haber disfrutado un bocado de buena carne 
es inhumano; y lo digo yo, que soy 
tan malo para comer. 


190 


Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



[UN DÍA, CUANDO HAYA TIEMPO] 


Un día, cuando haya tiempo, 

meditaremos todos los pensamientos de todos los pensadores de todas las épocas, 

contemplaremos todos los cuadros de todos los maestros, 

nos reiremos con todos los bromistas, 

cortejaremos a todas las mujeres, 

aleccionaremos a todos los hombres. 


Berlín Este | 191 



CAMBIO DE LAS COSAS 


Y fui viejo y fui joven en ciertas épocas: 
era viejo por la mañana y joven por la tarde, 
y era un niño, recordando melancolías, 
y era un anciano sin recuerdos. 

❖ 

Estaba triste cuando era joven. 

Estoy triste, ahora que soy viejo. 

Entonces, ¿cuándo podré estar alegre? 

Más valdría que fuera pronto. 


192 


Bertolt Brecht - Poesías (1948-1956) 



[NO NECESITO LÁPIDA] 


No necesito lápida, pero 
si la necesitáis para mí, 
querría que en ella dijera: 
«Hizo propuestas. Nosotros 
las aceptamos». 

Con tal inscripción, todos 
recibiríamos honor. 


Berlín Este 


193 




ÍNDICE ANALÍTICO 




POESÍAS JUVENILES (1914-1926) 

No contenidas en libro (excepto el «Cántico de Orge») 


27 Leyenda moderna (. Moderne Legende ) 

II-8. 1914. Publicada en Der Erzáhler, suplemento literario de Augsburger Neu~ 
esten Nachrichten. 

28 [Nunca te he querido tanto] ( Ich habe dich nie so geliebt..,') 

11-59. Hacia 1920, inédita. 

29 [Notable] ( Merkwürdig ) 

II- 72. 1920, inédita. 

30 A MI MADRE ( Meiner Mutter ) 

III- 85. 1920, inédita. 

3 1 Epístola SOBRE EL SUICIDIO (Epistel über den Selbstmord) 

11-86. Hacia 1920-1921, inédita. 

32 Nacido DESPUÉS ( Der Nachgeborene ) 

II- 87. Hacia 1921, inédita. 

33 Cuando se elevó amarga queja contra la inhospitalidad ( Da erbittert Klage 

gejührt w urde gegen díe Unwirtlichkeit ) 

III- 88. Entre 1921 y 1922, inédita. 

34 Epístola ( Epistel ) 

11-93. Entre 1921 y 1922, inédita. 

35 Consideraciones políticas ( Politische Betrach fungen) 

11-103. Hacia 1922, inédita. 

36 [Ahora toda la hierba...] (Jetzt ist alies Gras...) 

VIII-69. Entre 1920 y 1926, inédita. 

37 El ESPANTO DE SER pobre ( Das Entsetzen, arm zu sein ) 

11-183. Hacia 1924. De los fragmentos de la obra abandonada El hombre rico 
y el hombre pobre (Der reiehe Mann und der arme Mann ). 

38 De LOS RESTOS DE ÉPOCAS ANTIGUAS ( Von den Resten alteren Zeiten ) 

11-115. Hacia 1925-1926, inédita. 

39 El comunista DE teatro ( Der Tkeaterkommunist ) 

11-120. Hacia 1925-1926, inédita. 

40 [No, SI yo NO DIGO NADA CONTRA Alejandro] (Ich sape ja nichts pepen Alexander) 

11-128. Hacia 1925-1926. 

41 Cántico de Orge ( Orges Gesang) 

11-178. 1919. Forma parte de la obra de teatro Baal (1919) y se publicó en 
la primera edición del Breviario doméstico ( Hauspostille ) en 1926, excluyéndose 
en las posteriores. 


Índice analítico | 1 97 



DEL BREVIARIO DOMÉSTICO 
Y OTROS POEMAS EN BERLÍN (1926-1933) 


El que titulamos Breviario doméstico —y que también cabría llamar Libro de devociones domés~ 
ticas o Libro de horas doméstico— se publicó en Berlín en 1926, en edición muy limitada. 
En 1927 volvió a aparecer en edición normal con el título unido al nombre del autor: 
Bertolt Brechts Hauspostille o sea, Breviario doméstico de Bertolt Brecht. Estructurado como un 
breviario, con poemas para las diversas horas del día y para las diversas situaciones 
de la vida, el libro se abre con un prólogo —un tanto irreverente en su imitación del 
tono devocional— en que se invita al lector a prestar la debida atención y sacar pro- 
vecho de su lectura, y asimismo se explica la estructuración de sus diversas partes y 
«horas» o «lecciones». (A cada paso resuenan ecos estilísticos de la Biblia traducida 
por Lutero). 

De los poemas siguientes en esta sección, unos pertenecen al Libro de lecturas para 
habitantes de ciudades (Lesebuch jür Stadtebewohner, 1930), otros forman parte de obras 
dramáticas y otros no se publicaron entonces —según se irá indicando en cada caso—. 
Este apartado se cierra cuando Bertolt Brecht escapa de Alemania en 1933, al tomar 
Hitler el poder. 

45 Palabras matutinas al árbol Verderol ( Morgendliche Rede an den Baum Griehn~) 

1-32. 1926. Del Breviario doméstico, primera lección: Ruegos. «Verderol» 
está como arbitraria equivalencia de Griehn, forma arcaica de grün, verde. 

46 Del prójimo (Vom Mitmensch) 

1-39. 1926. Idem, segunda lección: Ejercicios. 

48 El señor DE LOS peces ( Der Herr der Lische) 

1-42. 1926. Ibidem. 

49 De LA benevolencia DEL mundo ( Von der Lreundlichkeit der Welt) 

1-58. 1926. Ibidem. 

50 Del trepar a los árboles (Vom Klettem in Bdurnen ) 

1-64. 1926. Ibidem. 

51 Del NADAR en lagos y ríos ( Vom Schwimmen in Seen und Llüssen) 

1-65. 1926. Ibidem. 

52 Gran CORAL DE GRACIAS ( Grosser Dankchorald) 

1-74. 1926. Ibidem. 

53 RECUERDO DE Marie A. (Erinnerung an die Marie T.) 

1-97. 1926. Del Breviario doméstico, tercera lección: Crónicas. 


1 98 I Bertolt Brecht - Poesías 



54 Leyenda del soldado muerto ( Legende vom toten Soldaten ) 

1-136. 1926. Del Breviario doméstico, cuarta lección: Salmos y Cantos de «Ma- 
hagonny». 

58 Del pobre B.B. (Vom armen B.B .) 

I- 147. 1926. Del Breviario doméstico, Apéndice. 

60 SONETO: Lo QUE YA CONOCÍA DESDE ANTES ( Sonett : Was ich vonfrüher her noch kannte ) 

II- 140. Entre 1925 y 1926. De una serie de sonetos inéditos. 

61 El DÉCIMO SONETO ( Das zehnte Sonett) 

11-147. Entre 1925 y 1926. Idem. 

62 Soneto duodécimo (Del Enamorado) ( Zwolftes Sonett. Vom Liebhaber) 

11-155. 1927-1928. De una serie «Sonetos de Augsburg» ( Augsburger Sonetten), 
diversa de la serie a que pertenecen los sonetos anteriores; también inéditos. 

63 POCO BASTARÍA (Wenig w ürde genügen) 

11-139. Hacia 1927, inédita. 

64 [He OÍDO DECIR QUE no QUERÉIS APRENDER nada] (Ich habe gehórt, ihr wollt nichts lernen) 

VIII- 79. Entre 1927 y 1929, inédita. 

65 La balada DE LA servidumbre sexual (Die Ballade von der sexuellen Hórigkeit) 

11-223. 1928. De La ópera de tres centavos (Die Dreigroschenoper). 

66 Pues ¿de QUÉ VIVE EL HOMBRE? (Denn wovon lebt der Menschl) 

11-229. 1928. Idem. 

67 La CANCIÓN DE LA INSUFICIENCIA del ESFUERZO HUMANO (Das Lied der Unzulang- 

lichkeit menschlíchen Strebens) 

11-23 1 . 1 928. Ibidem. Esta traducción está adaptada a la melodía original de 
la obra, del compositor Kurt Weill. La canción es, obviamente, un sarcasmo 
contra Goethe: recuérdese, en el final de Fausto, II, el coro de ángeles: Wer 
immer strebend sich bemüht /Den Konnen wir erlosen («Al que siempre se fatiga es- 
forzándose/Le podemos salvar [o redimir]»). 

68 [Esta CONFUSIÓN babilónica] (Diese babylonische Verwirrung ) 

11-172. Entre 1929 y 1930, inédita. 

70 Canto de fundación del National Deposit Bank (Gründmgssong der National 

Deposit Bank) 

IX- 18. 1930. De la película «El tumor» (Die Beule). 

71 De un Libro de lecturas para habitantes de ciudades (Aus einem Lesebuchfür 

Stadtebewohner) 

1-161. 1930. Berlín: editorial G. Kiepenheuer. Se traducen aquí las secciones 
1,4, 6, 7, 8. 


Índice analítico | 1 99 



75 Otras poesías pertenecientes al Lib ro de lecturas para habitantes de ciudades 
(Zutti Lesebuch fur Stadtebewohner gehorige Gedichte) 

1-175. Hacia 1930. No se incluyeron en el mencionado libro, aunque for- 
man parte del mismo ciclo creativo de Brecht, poco anterior a 1930. Inéditas 
en libro. Se traducen aquí las secciones 1, 3, 4, 5, 8, 9, 12, 21. 

80 [Los COLEGIALES POBRES DE LAS BARRIADAS] (Die armeren Mitschüler aus den Vorstcidten ) 

III- 15. Hacia 1930, inédita. 

8 1 ¡Está bien, está mal! ( Gut so, schlecht so!) 

III- 162. Hacia 1931, inédita. 

82 El refugio NOCTURNO ( Die Nachtlager) 

III- 166. Hacia 1931, inédita. 

84 [Tú QUE CREÍSTE HUIR DE LO INSOPORTABLE] ( Der du zu fliehen glaubtest das Unertragbare) 

III- 1 90. Hacia 1932-1933, inédita. 

85 La BALADA DE LA noria (Die Ballade vom Wasserrad) 

III-239. 1932-1934. De la obra teatral Los cabezas~redondas y los cabezas~picudas 
(Die Rundkopfe und die Spitzkdpfe). 

87 Canción de los poetas líricos (Lied der Lyriker) 

III-95. 1934. En el libro Canciones, Poesías, Coros (Lieder, Gedichte, Chore). París: 
Editions du Carrefour. 

89 [De vez en cuando, desde que trabajamos algunos] (Lmmer wieder, w enn ich 
diesen Mann ansehe) 

V-12. Hacia 1934, inédita. 


EXILIO EN EL BÁLTICO (1933-1941) 


Las poesías de este apartado pertenecen al período en que Brecht, escapado en 1933 
de Alemania cuando Hitler asume el poder, se traslada a Dinamarca, y luego, invadi- 
da Dinamarca en la Segunda Guerra Mundial, pasa a Suecia y a Finlandia. Para otro 
apartado queda la siguiente etapa de su exilio, en California. 

93 Tiempo de mi riqueza (Zeit meines Reichtums ) 

III- 19 6. 1933 o 1934, inédita. 


200 I Bertolt Brecht - Poesías 



94 Al leer «Tiempo de mi riqueza» ( Beim Lesen von «Zeit meines Reichtums»') 

VIII- 164. Entre 1937 y 1940, inédita. 

95 [Mucho tiempo busqué LA verdad] (Ich hale ¡ange die Wahrheit gesucht) 

VIII-125. Hacia 1934, inédita. La «media República» es la de Weimar. 

96 [Exclusivamente a causa del creciente desorden] ( Ausschliesslich w egen der 

zunehmenden Unordnung ) 

V-17. Hacia 1934, inédita. 

97 ¿No VEIS QUE sois DEMASIADOS? ( Seht ihr nicht , dass ihr zu viele seidí ) 

VIII- 120. Hacia 1934, inédita. «El Pintor de Brocha Gorda» es Hitler, por 
alusión sardónica a sus pretensiones artísticas. 

98 Han DEJADO DE APRENDER ( Sie halen zu lernen aufgehorB) 

IX- 158. Incompleta. Hacia 1934, inédita. 

99 ¿QuÉ HA PASADO? (Was ist gescheheníj 

VIII-138. Hacia 1934 o 1935, inédita. 

100 Mal SUCESO ( Schlechter Vorgang ) 

VIII- 15 6. Hacia 1936 o 1937, inédita. 

101 Cartilla alemana de guerra ( Deutsche Kriegsjibel) 

IV- 9. 1939. Se recogen aquí sólo algunas de las piezas de esta «Cartilla», 
que es la primera parte de las Poesías de Svendborg (Svendborger Gedichte ) pu- 
blicadas en Copenhague, en la primavera de 1939 —es decir, antes de que 
empezara la Segunda Guerra Mundial—, Svendborg es el nombre del pue- 
blo donde vivía Brecht, en Dinamarca. 

105 Otras poesías inéditas pertenecientes a la «Cartilla alemana de 
GUERRA» (Zur «Deutschen Kriegsjibel» gehorig ) 

V- 108. 1939. No recogidas en libro. 

107 Preguntas DE UN TRABAJADOR QUE lee ( Fragen eines lesenden Arbeiters ) 

IV-45. 1939. De las Poesías de Svendborg, tercera parte: Crónicas. 

108 Leyenda de cómo surgió el libro Tao-Te-King cuando emigraba Lao-Tse 

( Legende von der Entstehung des Buches Taoteking auj dem Weg des Laotse in die EtnigratiotJ) 
IV-51. 1939. Idem. 

110 VISITA A los POETAS DESTERRADOS ( Besuch bei den verbannten Dichtern ) 

IV-55. 1939. Ibidem. 

111 A LOS ADAPTADOS ( An die Gleichgeschalteten) 

IV-76. 1939. De las Poesías de Svendborg, cuarta parte. Leída en 1935 por 
Radio Moscú. 

113 La quema de libros (Die Bücherverbrennung ) 

IV-99. 1939. De las Poesías de Svendborg, quinta parte: Sátiras alemanas. 


Índice analítico | 201 



114 El gobierno como artista (Die Regierung ais Künstler ) 

IV- 128. 1939. Idem. 

115 Pensamientos sobre la duración del exilio (Gedanken über die Dauer des £ 

IV- 13 8. 1939. De las Poesías de Svendborg, sexta parte. 

116 Perseguido por buenos motivos ( Verjagt mit gutem Grund !) 

IV- 141. 1939. Idem. 

117 A LA POSTERIDAD (Art die Nachgeborenen ) 

IV- 143. 1939. Ultima parte de las Poesías de Svendborg. 

121 INFORME SOBRE UN NÁUFRAGO ( Berícht über einen Gescheiterten ) 

V- 64. Hacia 1935, inédita. 

122 Sobre EL ENSEÑAR sin DISCÍPULOS ( Über das Lehren ohne Schüler) 

V-65. Hacia 1935, inédita. 

123 El QUE aprende ( Der Lernende') 

V-66. Hacia 1935, inédita. 

124 ¿Por qué HA DE citarse MI nombre? (Warum solí mein Ñame genannt werdenp ) 

V-73. Hacia 1936, inédita. 

125 COMO EL LADRÓN (Wie der Einbrecher) 

V-78. Hacia 1936, inédita. 

126 El PENSAMIENTO EN las obras DE LOS CLÁSICOS ( Der Gedanke in den Werken 

der KlassikeP) 

V- 77. Hacia 1936, inédita. 

127 Viajando EN UN cómodo coche ( Fahrend in einem bequemen Wagen) 

V-90. Hacia 1937, inédita. 

128 Para LEER POR LA MAÑANA Y POR LA TARDE ( Morgends und abends zu lesen) 

V-89. Hacia 1937, inédita. 

129 En TIEMPOS SOMBRÍOS (Infinsteren Zeiten) 

V-104. Hacia 1938, inédita. 

1 30 El UNDÉCIMO SONETO ( Das elfte Sonett) 

V-98. Entre 1934 y 1941, inédito. 

131 Malos tiempos para la lírica ( Schlechte Zeltfür LyriK) 

V-105. Entre 1937 y 1938, inédita. 

132 Malos TIEMPOS PARA LA JUVENTUD ( Schlechte Zeltfür die Jugend) 

V-106. Entre 1937 y 1938, inédita. 

133 Sobre LA VIOLENCIA ( Über die Gewalt) 

V-103. Hacia 1938, inédita. 


202 | Bertolt Brecht - Poesías 



1 34 Llegará UN DÍA (Da w ird ein Tag sein ) 

VIII- 179. Hacia 1939-1940, inédita. 

135 Primavera 1938 (Friihling 1938 ) 

IV- 217. Inédita: formó parte de una colección que Brecht pensó publi- 
car en homenaje a su colaboradora —así la llamaba en la dedicatoria del 
manuscrito— Margarethe Steffin, exilada política en compañía de Brecht, 
y que murió en Moscú en 1941, cuando, con él, se dirigía desde Finlandia 
a Estados Unidos. 

136 Alabanza de la duda (Lob des Zweifels ) 

V- 121. Hacia 1938-1939, inédita. 

139 Alabanza del olvido (Lob des Vergesslichkeit ) 

V-127. Hacia 1938-1939, inédita. 

140 [Todos los años, en septiembre] (Alljahrlich im September) 

V-130. Hacia 1939, inédita. 

141 Canción sobre las buenas personas (Lied über die guten Leute ) 

V- 134. Hacia 1939, inédita. 

143 Se EXAMINARÁ LA LITERATURA (Die Litemtur wird durchforscht w erden) 

VI- 15. 1944. Publicada también con los títulos «Cómo juzgarán a nuestros 
escritores los tiempos futuros» e «Historia de la literatura», en diversas 
revistas. Incluida en una edición privada, en fotocopias, bajo el título Poesías 
en el exilio (Gedichte im Exil(). 

145 1940 (1940) 

IV- 220. Perteneciente a la colección dedicada a Margarethe Steffin —véase 
antes «Primavera 1938»—; inédita. 

147 Finlandia 1940 (Finnland 1940 ) 

V- 143. Inédita. 

148 Fragmentos de un poema didáctico sobre la naturaleza de los hombres 

(Lehrgedicht von der Natur der Menschen: Fragmente ) 

IX- 197 (205). Brecht dejó sólo unos fragmentos de un proyecto de gran 
poema didáctico que habría formado un paralelo con De natura rerum de 
Lucrecio. Algunos de esos fragmentos están adscritos a un «canto prime- 
ro», otros a un «canto cuarto»; otros no se sabe dónde irían. Traducimos 
aquí sólo una pequeña parte de estos abandonados gérmenes de poema, no 
publicados hasta la edición completa de Suhrkamp: «Sobre la comprensión 
de lo existente» (Über das Begreifen des Vorhandenen), p. 148; «Intervención» 
(Intervention), p. 149; y «Muchos lo ven así» (1 dele sehen es so(¡, p. 149. 


Índice analítico | 203 



CALIFORNIA (1941-1947) 


En 1941 Bertolt Brecht deja Finlandia y se dirige a Estados Unidos, a través de 
Moscú, Siberia y Filipinas —recuérdese que Japón, en guerra contra los Aliados y 
unido a Alemania, ocupaba parte de China—, Establecido en California para tra- 
bajar con los estudios de Hollywood —aunque sin mucho éxito— Brecht es llamado 
en 1947 a declarar ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses del Senado, 
junto con otras figuras del mundo cinematográfico, en la campaña «maccarthyista» 
de represión de todo lo que se considerara vinculado al comunismo. A continuación, 
Brecht regresa a Europa. 


1 53 El paisaje DEL exilio ( Die Landschaft des Exils) 

VI-28. 1941. Incluida en la edición privada Poesías en el exdio (1944) antes 
descrita. «La predestinada Manila» alude a que, poco después, esa ciudad 
caería en manos de los japoneses. 

154 Hollywood (Hollywooct) 

VI-7. Idem. 

155 La máscara DEL MAL (Die Maske des Basen) 

VI-7. Ibidem. Recogida en Diálogos de fugitivos (Flüchtlingsgesprachef en Aufbau, 14 
(1958). 

1 56 [En VISTA DE LA SITUACIÓN...] (Angesichts der Zustánde...) 

VI-54. Hacia 1941 o 1942, inédita. 

1 57 ¡Entrega LA mercancía! (Liefere die Waref) 

VI-56. Hacia 1941 o 1942, inédita. 

158 [Esto les DIRÉ] (Das w ill ieh ihnen sagen) 

VI-55. Hacia 1941 o 1942, inédita. 

1 59 La INFAMIA (Die Schande) 

VI-65. Hacia 1942, inédita. 

1 60 Sobre LA CREENCIA BURGUESA EN DIOS ( Über den bürgerlichen Gottesglauben) 

VI-76. Hacia 1943, inédita. 

161 Lecturas sin inocencia (Lektüre ohne Unschuld) 

VI-40. 1944. En Poesías en el exilio (antes mencionada). 

1 62 Ante la noticia de la enfermedad de un poderoso estadista (Bei der Nachricht 

von der Erkránhmg eines máchtigen Staatsmanns) 

VI-41. Ibidem. 


204 I Bertolt Brecht - Poesías 



1 63 Otoño en California (Kalifornischer Herbst ) 

VI- 110. Hacia 1944, inédita. 

164 Yo, EL SUPERVIVIENTE (Ich. der Überlebender) 

VI -42. 1944. En Poesías en el exilio (1944), como pieza final. 

165 Regreso (Rikkkehr) 

VI- 9. Hacia 1943. En Poesías en el exilio (1944). 

1 66 El último ( Der Letzte) 

VI- 108. 1945. Inédita. 

1 67 La guerra HA quedado deshonrada ( Der Krieg ist geschandet worden ) 

VI-111. 1945-1946. De unas nuevas «Sátiras alemanas», no publicadas en 
libro. 


BERLÍN-ESTE (1948-1956) 


Brecht regresó a Europa en 1947 y, tras diversos viajes, principalmente en Alemania 
Occidental y en Austria —país, este último, cuya nacionalidad adoptó—, fue a esta- 
blecerse en Berlín Oriental, sobre todo en Buckow, que daría título a las Elegías de 
Buckow, seleccionadas y publicadas en 1964 — parcialmente, habían aparecido en revis- 
tas en 1953—, Brecht muere inesperadamente en 1956 en plena actividad como direc- 
tor de su compañía teatral «Berliner Ensemble». 

171 El cambio DE rueda ( Der Radwechsel) 

VII- 7. De las Elegías de Buckow (véase nota 5wpra). 

172 Una nueva casa ( Ein neues Haus ) 

VII-38. Hacia 1949, inédita. 

173 Verificación (Wabmebmung) 

VII-39. Hacia 1949, inédita. 

174 [Sobre EL GOZO del empezar] ( Über die Lust des Beginnens ) 

IV- 192. Esta poesía, aunque inédita, pertenece al llamado «Ciclo de Mes- 
singkauf», parcialmente aparecido en la revista Versuche (1951 y 1955). 

175 DÍA caluroso ( Heisser Eag) 

VII- 13. Pertenece a las mencionadas Elegías de Buckow. 


Índice analítico | 205 



176 El humo (Der Rauch ) 

VII-15. Ibidem. 

177 Abetos (Taimen) 

VII-17. Ibidem. 

178 El manco en el bosque (Der Einarmige im Gehólz) 

VII- 18. Ibidem. 

179 Leyendo a Horacio (Beim Lesen des Horaz) 

VII-21. Ibidem. 

1 80 Ruido ( Laute ) 

VII-22. Ibidem. 

181 Máximas (Sprüche') 

VII-46. Inédita.* 

1 82 Debilidades (Schwdchen) 

VII-47. 1950, inédita. 

1 83 Sobre UN LEÓN chino DE raíces DE TÉ (Auf einem chinesischen TheewurzelloweiE) 

VII-87. 1951, inédita. 

1 84 La voz DE LA tormenta DE octubre (Die Stimme des Oktobersturms') 

VII-91. 1952, inédita. 

185 [Estás agotado...] (Du bist erschópft...) 

IX-195. Hacia 1952, inédita. 

1 86 El perro (Der Hund) 

VII- 114. Antes de 1954, inédita. 

1 87 La solución [1953] (Die Lósung ) 

VII-9. En Elegías de Buekow. 

188 Placeres ( Vergmigungen) 

VII-118. Hacia 1954, inédita. 

1 89 Tiempos difíciles (Schwierige Zeiten ) 

VII-119. Hacia 1954, inédita. 

1 90 [Contento de comer carne] (Fróhlich vom Fleisch zu essen) 

VII-121. 1955, inédita. 

191 [Un DÍA, CUANDO haya tiempo] (Einmal, wenn da Ziit seing wircT) 

VII-124. 1955, inédita. 

1 92 Cambio de las COSAS ( Wechsel der Dinge ) 

VII-127. 1955, inédita. 

193 [No NECESITO LÁPIDA] (Ich benótige keinen Grabstein) 

VII-1 16. Hacia 1954, inédita. 


* Sin fecha en el original de José María Valverde. (N. de la C.) 


206 I Bertolt Brecht - Poesías 



Casa Bertolt Brecht es una asociación civil sin fines de lucro fundada 
en 1964. Fiel a los principios emancipadores de quien toma su nom- 
bre, se constituye también como centro de formación política, educa- 
ción popular y escenario para la expresión cultural y artística. Promueve 
una visión amplia de la cultura, siendo reconocida como referente de 
la enseñanza del idioma alemán en Uruguay, y de la comunicación y el 
intercambio cultural con Alemania. 

La Casa Bertolt Brecht se propone contribuir a la construcción de un 
Uruguay solidario y justo desde una posición democrática, indepen- 
diente y crítica. 

La Institución Teatral El Galpón, fundada en 1949, es reconocida 
por su extensa trayectoria artística y por su compromiso social y polí- 
tico. Se le reconoce, en particular, el haber sido pionera en la difusión 
en Latinoamérica de las obras de Bertolt Brecht, en quien la compañía 
encontró a uno de los autores más representativos para expresar en la 
escena los conflictos de su época. Las obras del dramaturgo alemán re- 
presentadas por primera vez en este continente por El Galpón fueron: El 
círculo de tiza caucasiano, La ópera de dos centavos, El resistible ascenso de Arturo Ui, 
Terrores y miserias del Tercer Reich, y Un hombre es un hombre. 

Acompañar la edición del presente libro es, para esta institución, reafir- 
mar el ejemplo de vida y pensamiento de Bertolt Brecht. 

CREATIVE Commons Uruguay es una organización sin fines de lucro que 
promueve el intercambio y la utilización legal de contenidos cubiertos 
por los derechos de autor. Para ello brinda un grupo de herramientas 
legales denominadas «licencias Creative Commons» y provee asesora- 
miento gratuito a quienes desean liberar sus obras con «algunos dere- 
chos reservados». 

Impulsa proyectos de digitalización de obras de autores nacionales en 
dominio público, la creación y el uso de recursos educativos abiertos, y 
organiza festivales anuales de cine y música libres. 

El objetivo de esta labor es facilitar el acceso a la cultura y promover 
los bienes culturales comunes. 




Esta antología poética de Bertolt Brecht permaneció medita hasta hoy. El poeta, 
ensayista, docente y traductor José María Val verde la terminó en 1973 pero no pudo 
acordar con los herederos de Brecht para publicarla. Sin embargo, las personas y los 
libros siguen a veces trayectorias poco ortodoxas: Val verde le regaló el texto a un ami- 
go que vive en Uruguay, quien muchos años después, consciente de su valor, inició un 
proceso de consultas con distintos actores que culmina con la edición de este libro. 

La antología está organizada con un criterio biográfico y da cuenta de una voz poé- 
tica coloquial, simple y concreta, con un claro contenido político. La poesía de Brecht 
se opone al sentimentalismo romántico y recoge elementos de la canción popular ale- 
mana. Progresivamente asume una voz colectiva, que se identifica con «los de abajo» 
y, al mismo tiempo, alcanza mayor brevedad y concisión producto de su contacto 
con la poesía china y japonesa. 

José María Valverde fue uno de los traductores más importantes del siglo pasado, 
responsable de trasladar al español el Ulises de James Joyce, entre otras muchas obras 
de autores alemanes, ingleses, norteamericanos y catalanes. Como católico practi- 
cante de izquierda, no concebía la estética sm ética, por lo que se unió a las luchas 
democráticas en España y en América Latina. El encuentro de Valverde con la poesía 
de Brecht se produce bajo el signo poético de la lucha por la liberación de los pueblos 
y contra las dictaduras del siglo XX.